Fecha de presentación: enero, 2021 Fecha de
aceptación: febrero, 2021 Fecha de publicación: abril, 2021
Concepciones teóricas
asociadas a los estudios de percepción social con relación al cambio climático
en comunidades costeras cubanas
Theorical conceptions
associated with studies of social perception in relation to climate change in cuban
coastal communities
Lic.
Rosabel Rangel Mendoza[1]
ORCID: http://orcid.org/0000-0002-7887-5267
Cita sugerida (APA, séptima edición)
Rangel
Mendoza, R. (2021). Concepciones teóricas
asociadas a los estudios de percepción social con relación al cambio climático
en comunidades costeras cubanas. Revista Mapa, 10(23), 163- 183.
http://revistamapa.org/index,php/es
RESUMEN
El presente
artículo titulado “Concepciones teóricas
asociadas a los estudios de percepción social con relación al Cambio
Climático en comunidades costeras cubanas”, posee como antecedentes los
diversos estudios que se han realizado en Cuba y en particular en la provincia
de Cienfuegos sobre el fenómeno del Cambio Climático y el nivel de afectación
que este trae consigo ,sobre todo en las comunidades costeras, espacios que por
su ubicación geográfica son vulnerables a
sufrir el azote de las problemáticas que este fenómeno provoca. Es
entonces donde los estudios de percepción social comienzan a tomar partido para
mitigar de alguna manera los efectos negativos de lo antes expuesto y permiten
al investigador, conocer sobre la forma en que los habitantes de la comunidad observan
y perciben su realidad, los fenómenos que ocurren en ella y las diferentes
maneras para dar una posible solución. Por tanto el objetivo que cumple el
presente artículo es analizar de forma general las principales concepciones
teóricas sobre los términos de percepción social, Cambio Climático y comunidad
costera, líneas directrices para el desarrollo de una investigación profunda
dedicada a trabajar en un espacio determinado con estas características y
creando vías de solución para este problema que a todos afecta de forma sistemática.
Palabras Claves: cambio
climático, comunidad, percepción, vulnerabilidad
ABSTRACT
This article entitled “ Theorical conceptions associated with studies
of social perception in relation to Climate Change in Cuban coastal communities”,has
as a background the various studies that have been carried out in the country
and paricularly in the province of Cienfuegos on the phenomenon of Climate
Change and the level of impact that it brings, espacially in coastal
communities, spaces that due to their geographic location are vulnerable to
suffer the scourge of the problems that this phenomenon causes. It is then
where the studies of social perception begin to take sides to mitígate in some
way the negative effects of the aforementioned and allow the researcher to know
about the way in which the inabitants of the community observe and perceive
their reality, the phenomen that occur in her and the ways to give a possible
solution. Therefore, the objective of this article is to analize in a general
way the main theoretical conceptions about tue terms of social perception,
climate change and coastal community, guidelines for the development of a deep
investigation desdicated to working in a guiven space with these characteristics
and creating solutions for this problema that affects everyone in a systematic
way.
Keywords: climate change, community, perception, vulnerability
INTRODUCCIÓN
En
la actualidad son múltiples y cada vez más crecientes los problemas globales
ambientales, entre los que se incluyen el agotamiento de la capa de ozono; la
contaminación o degradación del aire, el agua y los suelos; la desertificación
y la sequía; la pérdida de la biodiversidad; y el cambio climático (PNUMA, 2010.
p. 11). Sin embargo, ha sido en las últimas décadas cuando es percibido y
reconocido con más fuerza por la comunidad científica internacional que los
problemas ambientales no son independientes unos de otros, sino que forman una
entramada red de relaciones entre ellos, cuyos efectos se manifiestan de forma
por demás global. (Hernández, 2014, p 12; PNUMA 2010). En las últimas décadas
el problema del cambio climático ha captado un nivel de atención sin
precedentes, y ello ha generado una movilización internacional para concertar
acciones destinadas a mitigarlo, en un dinamismo en materia de innovación
tecnológica para contar con las herramientas que permitan paliar las causas y
en una preocupación creciente por sus posibles consecuencias negativas/efectos
adversos sobre el desarrollo de los países (Samaniego, 2009, p 32).
Al
tener en cuenta que el cambio climático representa una amenaza apremiante y con
efectos irreversibles para las sociedades humanas y el planeta, por lo que es
“un problema común de la humanidad” (ONU, 2015a); es que el estudio de esta
problemática ambiental resulta de gran interés para investigadores de diversas
ramas de las Ciencias. No obstante, hay que precisar que dentro de los estudios
ambientales las ciencias naturales y técnicas poseen mayor jerarquía frente
otras ciencias, como es el caso de las ciencias sociales (García, 2018, p.14).
Dentro
de las estas ciencias una de las herramientas que pueden contribuir al estudio
del cambio climático y los efectos adversos desde el punto de vista comunitario
son los estudios de percepción social, los cuales constituyen una herramienta
socioambiental para evaluar a nivel social cómo las personas perciben,
comprenden, y/o están conscientes de la ocurrencia de determinados fenómenos
(las manifestaciones, impactos, consecuencias etc.) y sobre esa base, adoptar
estrategias, políticas, tomar decisiones, etc., en relación al enfrentamiento.
Además, buscan que estas sean participativas, sobre la base de democratizar la
ciencia y entablar un diálogo de saberes, desde el reconocimiento “del otro”.
(Ramos, 2017, 35).
En
las últimas décadas los estudios de percepción social vinculados a
problemáticas ambientales se han incrementado, varias son las investigaciones a
nivel internacional que han dedicado esfuerzos a ello, cabe destacar los
estudios de percepción socioambiental realizados por Barboza (2013, p. 57),
Bertoni y López (2010, p.34), Izazola et al. (1998) y Ramos y García (2012, p
45).
DESARROLLO
El cambio climático: expresión de la
crisis ambiental del planeta
En
la actualidad, el cambio climático se ha convertido en una emergencia global, y
por la cual se ha generado una gran preocupación y concientización por parte de
la comunidad científica, organizaciones internacionales y movimientos sociales
y religiosos frente a esta problemática. Estos y otros procesos, son los que
han conducido al desarrollo de múltiples foros internaciones y la aparición de
un grupo de instituciones, organismos y publicaciones científicas que han
potenciado el estudio de esta problemática ambiental. Entre ellos, hay que
destacar el importante papel que ha jugado en el desarrollo de este tema las
Naciones Unidas y la red de órganos dependientes. Debido a la gran importancia
que posee el enfrentamiento del cambio climático como problemática ambiental
global la comunidad internacional se ha ido organizando cada vez más para el
enfrentamiento, de ahí que, a petición de los miembros de la ONU en 1988 se
constituye el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático o
Panel Intergubernamental del Cambio Climático, conocido por el acrónimo en
inglés IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change).
La
misión del IPCC es proveer con evaluaciones científicas comprensivas sobre la
información científica, técnica y socioeconómica actual sobre el riesgo de
cambio climático provocado por la actividad humana, las potenciales
consecuencias medioambientales y socioeconómicas, y las posibles opciones para
adaptarse a esas consecuencias o mitigar los efectos. Otra de las acciones
internacionales para el enfrentamiento al cambio climático fue la decisión de
la ONU el 9 de mayo de 1992 de adoptar la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Esta Convención que entró en vigor
el 24 de marzo de 1994, es de gran importancia para el enfrentamiento a dicha
problemática ambiental, pues además de reforzar la conciencia pública a escala
mundial de los problemas relacionados con el cambio climático; persigue el
logro de la estabilización de las concentraciones de gases de efecto
invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropógenas
peligrosas en el sistema climático y en un plazo suficiente para permitir que
los ecosistemas se adapten de forma natural al cambio climático, asegurando que
la producción de alimentos no se vea amenazada y se permite que el desarrollo
económico prosiga de manera sostenible. Aunque hay que precisar que en las
reuniones desarrolladas por la CMNUCC en los últimos años no se han obtenido
logros que impacten de forma positiva en hacer frente al cambio climático con
urgencia y en acelerar la reducción de las emisiones mundiales de gases de
efecto invernadero.
Desde
1995 la Conferencia de las Partes se reúne todos los años para celebrar lo que
se conoce como la "Cumbre del Clima". La primera Cumbre sobre el
Cambio Climático se realizó en Berlín (1995) y la última se celebró en Madrid
(2019), presidida por Chile era el anfitrión, sin embargo, tuvo que suspenderla
por la ola de manifestaciones y protestas.
Con la aprobación en 1992 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, y
se impulsó la Convención Internacional de lucha contra la desertificación en
los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en
África; pues ya esta problemática había sido investigada y asociada como uno de
los efectos adversos del cambio climático.
En
1997 durante la III Conferencia del Clima celebrada en la ciudad de Kioto,
Japón, los gobiernos acordaron incorporar una adición al tratado de la CMNUCC,
conocida con el nombre de Protocolo de Kioto. Este Protocolo cuenta con medidas
más enérgicas y en lo jurídico vinculantes para reducir las emisiones de seis
gases que causan el calentamiento global6.
Mientras que en la XII Conferencia sobre el Cambio Climático celebrada
en Nairobi, Kenia en el 2006, se enmendó este Protocolo a la Convención Marco
de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Sin embargo se tenía previsto
adoptar un nuevo protocolo en el año 2009 en Copenhague y fracasó en encontrar
tal acuerdo, por lo cual se movió para la XVI Conferencia a celebrarse en
Cancún, México en el 2010, pero tampoco se logró ningún convenio que
sustituyera al de Kioto. No obstante, no fue hasta la XXI Conferencia (COP 21)
celebrada en París, Francia que se logra el Acuerdo de París, el cual establece
medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)
a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos
del calentamiento global, la aplicabilidad sería para el año 2020, cuando
finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. Este acuerdo fija el objetivo de
limitar el calentamiento global por debajo de los 2 ºC, realizando grandes
esfuerzos a fin de alcanzar los 1,5 ºC; el mismo fue negociado por los 195
países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22
de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra.
Según
el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, según las siglas en
inglés) en el cambio climático es: “una modificación en el estado del clima que
mediante el uso de pruebas estadísticas puede ser identificada por los cambios
en la media y/o la variabilidad de las propiedades y que persiste durante un
periodo prolongado, décadas o más. Este cambio puede deberse a procesos
internos naturales, a fuerzas externas o a cambios antropogénicos persistentes
en la composición de la atmósfera o en el uso de la tierra”. (IPCC, 2001) Por la
parte la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
(CMNUCC) en el Artículo 1, lo define como “un cambio de clima atribuido directa
o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la
atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad climática natural observada
durante periodos de tiempo comparables” (ONU, 1992). Ante la importancia que
reviste esta definición elaborada y adoptada en 1992 desde las Naciones Unidas,
y corregida en la CMNUCC celebrada en Nairobi en el año 2006 y de la cual Cuba
es firmante, esta investigación es la que asume. En la actualidad la cadena de
razonamientos que lleva a apoyar teoría de la existencia del cambio climático
son los siguientes:
·
La
actividad humana ha producido un aumento considerable de CO2, y otros GEI, en
la atmósfera, como consecuencia de la actividad industrial.
·
Diversos modelos muestran que este aumento de
la emisión de CO2 y otros gases, tienen un impacto sobre el calentamiento de la
Tierra, lo que se denomina como efecto invernadero.
·
A
mediados de los 90, se había registrado un aumento de la temperatura media de
la Tierra de 0.6ºC, respecto a la del comienzo de la industrialización,
disponiéndose cada vez de más datos en esa dirección que sugieren el
calentamiento global.
·
Desde
mediados de los 90, se pueden investigar los mecanismos causales del cambio climático,
usando modelos de clima, disponiéndose cada vez de mejores modelos, con mayor
precisión y mejor capacidad predictiva. Tales modelos incluyen diversas
entradas, pero solo cuando se incluye el impacto de la actividad humana entre
las mismas, se puede explicar el calentamiento global.
·
En
consecuencia, se predicen aumentos globales de temperatura media en la Tierra
bajo diferentes escenarios, de forma consistente.
Los
GEI al acumularse en la atmósfera generan un proceso de calentamiento global el
cual produce el cambio climático que a la vez tiene efectos sobre los variados
ecosistemas y el conjunto de las actividades económicas, políticas y
culturales, y en el bienestar humano según Fankhauser y Stern (citado por
Galindo et al., 2014. p. 17). Esto hace del fenómeno del cambio climático un
proceso importante de retro-alimentación, así como una de las problemáticas más
apremiantes para sostenibilidad de la vida en el planeta Tierra.
En
la actualidad, el 60% de la población mundial habita en las costas, por lo que
las medidas de gestión de riesgos y reducción de vulnerabilidad frente al
cambio climático son fundamentales para la justicia ambiental y social. Cuba,
por la condición de Estado Insular no escapa a esta problemática ambiental, por
el contrario, año tras año se hace cada vez más evidente y, en consecuencia,
los recursos naturales del país están afectados en diversa magnitud, tanto en
la disponibilidad como en la calidad, y existe un grado significativo de
contaminación y deterioro ambiental (PCC, 2017). De ahí la necesidad de que el
Estado cubano implementa políticas para el logro de soluciones más efectivas
para minimizar y mitigar la situación ambiental y continúe el fortalecimiento y
consolidando el funcionamiento de programas integrales de protección del
medioambiente a partir de acciones de enfrentamiento y adaptación como el Plan
de Estado para el «Enfrentamiento al Cambio Climático en la República de Cuba:
Tarea Vida» (CITMA, 2017).
Con
los forzamientos medios, la elevación media del mar para Cuba en el 2100 será
superior en 10 cm. a lo estimado en el 2006, lo cual es indudable que causará
inundaciones en gran parte de la península de Zapata y de la costa norte de la
región central (Villa Clara-Ciego de Ávila-Camagüey) así como de la cuenca
hidrográfica del Cauto y con afectación grave en los reservorios hídricos del
sur de las provincias de Artemisa, Mayabeque y Ciego de Ávila.
Gran
impacto tendrá también el aumento del nivel del mar en los ecosistemas de los
humedales y de las regiones de la isla donde la plataforma marina es ancha y de
poca profundidad. Es necesario señalar que, al paso de huracanes por el
territorio cubano, las urgencias asociadas a ellos, Salas et al 2008, Pérez
Parrado et al 2010, serán más destructivas al penetrar en las profundidades del
mar e impactar más poblaciones, personas, viviendas, terrenos agrícolas y
acuíferos. (Pérez-Parrado, 2019. p. 82)
Según
García (2020, p 30), en Cuba las investigaciones relacionadas con el cambio
climático y los impactos, han sido objeto de estudio priorizado desde hace
varias décadas. La condición de archipiélago y ubicación geográfica en el mar
Caribe, hace del país vulnerable a los eventos asociados a la variabilidad
climática, con gran incidencia en sectores económicos, sociales y culturales.
Dichas investigaciones en el país han hecho énfasis en la evaluación de los
impactos, cuyos resultados están dirigidos a proponer las medidas de adaptación
más viables, se reconocen las limitaciones económicas y de infraestructura. Las
mismas iniciaron por la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) en 1991 con la
creación de la Comisión de Cambio Climático, y en 1997 se integró el Grupo
Nacional de Cambio Climático. En el 2007 se comenzó a conformar el denominado
“Macroproyecto sobre peligros y vulnerabilidad costeras para los años
2050-2100” dirigido por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente
(CITMA) y la participación de cinco organismos de la Administración Central del
Estado (OACE); y aprobado en el 2011 por el Consejo de Ministros (Martínez et
al., 2017). En la actualidad se encuentra en ejecución (desde 2013) un programa
nacional de ciencia, tecnología e innovación denominado “Cambio Climático en
Cuba: Impactos, Adaptación y Mitigación” y en el 2017 fue aprobado el “Plan de Estado
para el enfrentamiento al cambio climático en la República de Cuba, conocido
como “Tarea Vida”; a partir de los resultados y experiencias adquiridas.
En
lo particular, en la provincia de Cienfuegos también la ciencia ha estado
apostando por investigar temas referentes al cambio climático, de ahí que,
entre los años 2013-2016 se desarrollara el proyecto de investigación asociado
a programa nacional “Estudio de los impactos socioeconómicos y culturales del
cambio climático en zonas costeras de la provincia de Cienfuegos:
problemáticas, percepción social y predicciones
en la construcción de herramientas para la participación pública”
(SOCLIMA). Dicho proyecto permitió realizar análisis de los impactos
socioculturales y económicos, estudios de percepción de riesgo y de
participación pública respecto al cambio climático en tres comunidades de la
costa sur del territorio.
Los
estudios de percepción social como herramienta de investigación socioambiental
ante los efectos adversos del cambio climático
A
medida que la ciencia ha avanzado en la comprensión del fenómeno del cambio
climático, la conceptualización se ha desplazado en consideración como un
problema ambiental a uno de sostenibilidad global, por la incidencia en los
ámbitos sociales y económicos (Herrán, 2012b). Es por ello que para el
enfrentamiento se hace cada vez más necesario de investigaciones en las cuales
interactúen múltiples ciencias y exista un diálogo de conocimientos.
Las
ciencias sociales son una de las ciencias que puede estar aportando al estudio
del cambio climático, y dentro de esta una herramienta de investigación en
particular que puede contribuir al estudio del cambio climático y los efectos
adversos desde lo comunitario son los estudios de percepción social.
A
criterio de varios investigadores (referencias) los estudios de percepción
tuvieron origen en disciplinas sociales tales como la Filosofía y la
Psicología. De acuerdo con Fernández (2008), desde la época de Descartes y
hasta a mediados del siglo XX, la temática de las percepciones tuvo el campo
privilegiado de análisis en la filosofía, donde existía cierto consenso en
señalar que la percepción es el ejercicio de los sentidos humanos que
contribuye en gran medida y de manera fundamental al conocimiento. De esta manera
surgía así la primera corriente teórica de las percepciones que en los años
sesenta y setenta del pasado siglo concibe a las percepciones como respuesta de
los sentidos de la vista, gusto, olfato, tacto y oído en el ser humano.
Mientras que, desde la psicología y en este caso particular, la psicología
ambiental, se estudia la percepción del ambiente desde el individuo. Es en esta
disciplina donde surge el concepto de environmental cognition, que se refiere
al conocimiento y respuesta conductual del ser humano hacia el ambiente; el
cual es dibujado, formado y comunicado por otros humanos. Este concepto
environmental cognition, asociado a la percepción sensorial del ambiente, fue
precursor del concepto “percepción ambiental” o environmental perception
utilizado más tarde en la geografía, como otra de las ciencias que también
aportaron al desarrollo de los estudios de percepción.
Acerca
del término “percepción social” existen diversas definiciones, todas tratando
de captar una realidad socioambiental a partir de un momento histórico. De ahí
que Ferrari (2011) la define como: “la imagen que un grupo social construye
sobre el espacio o territorio en que se desenvuelve, así como las problemáticas
o conflictividades que en él se desarrollan, es el resultado de la superposición
y acumulación de percepciones individuales”. Como sostiene Caneto (citado por
Ferrari, 2010, p.15) “si bien cada persona percibe el espacio de una manera
única, el proceso de socialización determina que ciertos aspectos de las
imágenes mentales sean compartidos por grandes grupos”. Desentrañar la imagen
colectiva, construida a partir de percepciones e imágenes individuales, es de particular
interés por la capacidad para transformar el espacio o territorio.
Mientras
que las investigadoras cubanas Núñez et al. (2008.p.3) definen “percepción
social” como un “elemento de la subjetividad que constituye una reacción del
contexto interaccional del sujeto, portadora del significado que, de forma más
o menos consciente, este atribuye a sus acciones. Sintetiza el sentido, las
razones y fundamentos que el individuo asigna a sus actos”. De manera general,
las percepciones sociales relacionadas con diversos fenómenos naturales, son
entendidas como el conjunto de opiniones, criterios, valoraciones e imágenes con
que los individuos describen, interpretan y evalúan el entorno natural y social
donde se ven inmersos y desarrollan su actividad cotidiana. Las mismas de
acuerdo con Núñez et al. (2008.p.3) son captadas como:
… verbalizaciones, al ser
enunciados, juicios, que denotan la presencia de un criterio, construido con
mayor o menor profundidad, elaboración e información, en el discurso de los
sujetos individuales o colectivos, sobre cualquier evento que se relacione
directa o indirectamente con esos sujetos y de manera particular aquellos
enmarcados en la relación sociedad-naturaleza.
A
continuación en la tabla 1 se muestran las dimensiones más generales en que
pueden descomponerse las percepciones de acuerdo con Núñez et al. (2008.p.3):
Tabla
1
Percepciones
según las dimensiones
|
Percepción |
Dimensión |
|
Conocimiento |
·
Sobre
el concepto de Medio Ambiente ·
Sobre
los problemas ambientales más importantes de la provincia y la comunidad ·
Sobre
los responsables de los problemas ambientales |
|
Sensibilidad |
·
Sobre
los más preocupados por los problemas ambientales |
|
Disposición
al cambio |
·
Sobre
acciones de cambio que pueden hacerse en la comunidad |
Nota. Esta tabla muestra las dimensiones generales en que pueden
descomponerse las percepciones de acuerdo con Núñez et al. (2008.p.3)
Las
percepciones sociales desde la explicación de la conducta, dan cuenta del
comportamiento de los demás, sin embargo Anderson (citado por Arias, 2006)
afirma que la mayor evidencia de lo razonable de los juicios sociales proviene
de la investigación sobre la integración de la información. Por lo que para
esta investigación es de vital importancia el análisis de las percepciones
sociales expresadas a través de verbalizaciones, enjuiciamientos, en lo concerniente
al cambio climático como problemática ambiental en comunidades costeras.
De
ahí que para esta investigadora tenga gran relevancia dentro de las
percepciones sociales sobre el cambio climático y los efectos adversos, “el
proceso de formación de la imagen del entorno natural y social de los
individuos, a partir de la organización y la interpretación de los elementos
significativos de dicho entorno que para los individuos son reveladores (Núñez,
2006, p. 10). Por lo que uno de los aspectos centrales para el estudio de las
percepciones sociales acerca de la relación sociedad-naturaleza, “consiste en
la identificación por parte de la población de los problemas medioambientales,
sus causas, sus responsables que distingue la comunidad”, lo que denota un
primer nivel de sensibilidad de los pobladores con la problemática estudiada”.
(Núñez et al., 2008, p. 29)
Sin
embargo, las percepciones sociales también se forman en las experiencias
cotidianas, y condicionan una determinada relación de comportamiento futuro
entre el hombre y el medioambiente en general. Las percepciones ambientales son
moldeadas por las particularidades del entorno natural y socioeconómico, e
imponen determinada adecuación de las prácticas de gestión ambiental para cada
territorio.
En
las últimas décadas los estudios de percepción social vinculados a
problemáticas socioambientales se han incrementado, varias son las
investigaciones a nivel internacional que han dedicado esfuerzos a ello, cabe
destacar los estudios de percepción socioambiental realizados por Altschuler y
Brownlee (2015), Barboza (2013), Bertoni y López (2010), Izazola et al. (1998),
Fernández (2008) y Ramos y García (2012). Mientras que, en Cuba, también se han
desarrollado varios estudios cuyos fines son también las percepciones
sociales/ambientales de comunidades. Entre ellas sobresalen las desarrolladas
por Núñez (2006), Amaya (2015) y Pérez y Milanés (2019) y Rodríguez et al.
(2015).
En
lo particular en Cienfuegos se han realizados varios estudios de percepción
social en comunidades costeras, desde el proyecto SOCLIMA ejecutado por el
Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos y otros desarrollados desde el
Departamento de Estudios Socioculturales de la Universidad de Cienfuegos
“Carlos Rafael Rodríguez” (Guirado, 2012; Moreira, 2014; Ramos, 2017; Soriano,
2015; Torres, 2017). En todos ellos se constata la baja percepción social que
tiene la población ante la amenaza de determinados factores y fenómenos. Por lo
cual esta autora considera que el empleo de los estudios de percepción social
en función de contribuir al enfrentamiento de la problemática ambiental en
Cienfuegos es insuficiente; debido, a la baja percepción existente de los
estudios de percepción social como herramienta socioambiental que contribuye en
los procesos de gestión ambiental y a romper con asimetrías presentes en las
ciencias ambientales. De modo que, se constata el insuficiente uso de los
estudios de percepción social como limitación dentro de las investigaciones
ambientales.
Se
tienen en cuenta estos criterios y en total correspondencia con los expuestos
por Ramos (2017,p. 57), se entiende en
esta investigación que los estudios de percepción social constituyen una
herramienta socioambiental para evaluar a nivel social cómo las personas
perciben, comprenden, y/o están conscientes de la ocurrencia de determinados
fenómenos (sus manifestaciones, impactos, consecuencias etc.) y sobre esa base,
adoptar estrategias, políticas, tomar decisiones, etc., en relación a su enfrentamiento,
mitigación y adaptación. Además, buscan que estas sean participativas, sobre la
base de democratizar la ciencia y entablar un diálogo de saberes, desde el
reconocimiento “del otro”, elemento este que reafirma que el cambio climático
también es una construcción social. (Stehrl & Storch, 1995. p. 15)
Comunidades costeras y pesqueras: desafíos
socioculturales y ambientales ante el cambio climático
La
comunidad costera se identifica como fuente importante de tradiciones, historia
e identidad, además el poder de gestión de la comunidad como actor social clave
va a estar en función del rol que juegan los miembros, el respaldo que poseen,
el número de personas afectadas o beneficiadas, los instrumentos y medios que
disponen, las organizaciones que respaldan a los miembros, el tipo de actividad
tecnoproductiva que realizan, el origen de “los miembros de la comunidad, así
como los conocimientos que posean debido a los contextos en los cuales se
desarrollan las vidas, sobre el entorno o la naturaleza, el manejo de
ecosistemas o sobre el “sentido local y las tradiciones” como expresara Vessuri
(2002. p. 5).
Como
consecuencia de la interacción comunidades costeras-ecosistemas costeros, se
adquiere y enriquece la herencia cultural de dichas comunidades, a la vez que
de esa propia relación se derivan una serie de valores, tradiciones,
costumbres, creencias, que constituyen aspectos de suma importancia para
alcanzar la sustentabilidad en el uso de los recursos naturales de las costas.
(Miranda & Castellanos, 2002. p. 9) “los conocimientos tradicionales y
saberes populares de las comunidades costeras van a mantener un vínculo muy
fuerte con los ecosistemas que la rodean”, y por ello la actividad pesquera que
se realiza va a contribuir o es reflejo de la totalidad ambiental, debido a que
esta actividad tecnoproductiva favorece la percepción de la relación
sociedad-naturaleza, expresándose a partir de variados vínculos esenciales que
ocurren entre el hombre y los ecosistemas costeros. A su vez este tipo de
conocimiento frente al cambio climático y sus efectos negativos se hacen cada
vez más necesarios pues para su enfrentamiento se requiere para la integración
de conocimientos y de capacidades.
Según
el destacado investigador James R. McGoodwin (antropólogo estadounidense) de la
Universidad de Colorado, las comunidades costeras y pesqueras poseen
determinadas particularidades culturales importantes, entre las que se
destacan:
·
Las
características que las definen son la pequeña escala en las inversiones de
capital, los niveles de producción y el poder político, por lo que resultan
vulnerables a las amenazas procedentes del exterior de las mismas.
·
Se
hallan dispersas a lo largo de la costa y, en gran medida dependen de
ecosistemas marinos situados cerca de sus hogares, son vulnerables a los
agotamientos de recursos.
·
Entre sus productores primarios la ocupación
pesquera suele estar en estrecha vinculación con sus identidades personales y
suelen ser muy tenaces en su adhesión a dicha ocupación.
·
La naturaleza de los ecosistemas y las
especies concretas que se explotan son importantes determinantes de muchas de
las características culturales, se incluye la organización social y económica y
las artes y tecnologías pesqueras que utilizan.
·
Los pescadores en pequeña escala desarrollan
conocimientos profundos, detallados y de orientación funcional de los
ecosistemas marinos que explotan y las especies a las que se dedican.
Para
el caso del estudio de las comunidades costeras conocer las percepciones sobre
la situación pasada, presente y futura del ambiente costero y sus recursos, el
impacto del uso de tecnologías tradicionales y modernas sobre los ecosistemas
marinos, sobre cómo y por qué deben ser manejadas las zonas costeras, y cuáles
son los impactos de los diversos fenómenos naturales y antrópicos, tiene un
valor esencial para lograr la sustentabilidad de los recursos costeros
presentes en ellas, los cuales utilizan en su gran mayoría para sostener la
economía familiar y en otros casos son potencialidades aún no explotadas para
el desarrollo local de ellas. Es necesario aclarar que esta sustentabilidad
solo se logra a partir de prácticas sostenibles y alternativas de manejo en
estrecha relación entre la sociedad-naturaleza.
De
manera general estas particularidades que poseen las comunidades costeras y
pesqueras tratadas por McGoodwin (2002) y Soler (2006), para esta investigación
se pueden destacar un grupo de elementos de vital importancia y trascendencia,
entre los cuales se encuentran:
·
La vulnerabilidad
ante las amenazas externas a la que están expuestas las comunidades costeras y
pesqueras, sobre todo aquellas vinculadas al cambio climático manifestado a
través de fenómenos meteorológicos cada vez más intensos los cuales: - Afectan
los ecosistemas costeros y recursos naturales de los cuales dependen estas
comunidades económicamente.
·
Pueden
generar una nueva reconfiguración de las costas, lo cual implicará pérdida
recursos costeros.
·
Riesgo
de desaparición de las comunidades costeras y pesqueras ante reordenamientos
territoriales por la amenaza del aumento del nivel del mar.
·
Afectan
las infraestructuras construidas de estas comunidades, agravando la situación
que ya poseen ante el olvido u abandono que muchas de ellas presentan.
·
El
riesgo al que se encuentran prácticas socioculturales tradicionales tales como
la pesca ante las amenazas del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad
y el aumento del nivel del mar.
De
manera general, y de acuerdo con criterios de García (2020) el cambio climático
y los fenómenos adversos asociados a este implicarán a corto, mediano y largo
plano una reconfiguración de las relaciones socioeconómicas, socioculturales y
socioambientales de las comunidades costeras y pesqueras.
Por
ello se tiene en cuenta la perspectiva sociocultural es de vital importancia el
tratamiento participativo de todos miembros de las comunidades costeras y
pesqueras para poder hacer frente a las amenazas del cambio climático y los
efectos adversos y así elevar la capacidad de respuestas, es decir, la
resiliencia de estas comunidades. Sin embargo, para ello es imprescindible, la
participación de todos los actores involucrados en ella y de las opiniones
generadas en las discusiones intersectoriales que integren los diferentes
intereses que pueden ser a nivel local, regional y nacional.
La
integración de los actores sociales implicados en las zonas costeras y
presentes dentro de las comunidades costeras y pesqueras permitirá la búsqueda
de soluciones alternativas a los problemas que enfrentan, propiciando el debate
y la participación entre los miembros. Además, la propia interrelación de
conocimientos generados entre los actores sociales permite sin lugar a dudas al
fomento de la participación pública en la gestión y manejo de los recursos
costeros y de las problemáticas ambientales a las que se tienen que enfrentar.
De
ahí que, la comunidad costera y pesquera como actor social dentro del proceso
de enfrentamiento al cambio climático y los efectos adversos debe participar
desde en los procesos y proyectos de gestión ambiental, para así aportar
también a estos con acciones comunitarias y así llevar un mejor manejo de los
recursos costeros de los cuales disfrutan y se benefician todos
CONCLUSIONES
·
El
análisis sociocultural del cambio climático y los efectos adversos como objeto
complejo del conocimiento destaca, ante todo, por los efectos sobre los
ecosistemas y el conjunto de actividades económicas, políticas y culturales, y
en el bienestar humano; lo que hace de este fenómeno un proceso de
retro-alimentación, así como una de las problemáticas más apremiantes para
sostenibilidad de la vida en el planeta Tierra.
·
.
Los estudios de percepción social sobre el cambio climático y los efectos
adversos constituyen una herramienta socioambiental para evaluar a nivel social
cómo las personas perciben, comprenden, y/o están conscientes de la ocurrencia
de estos fenómenos (las manifestaciones, impactos, consecuencias etc.) y sobre
esa base, adoptar estrategias, políticas, tomar decisiones, etc., en relación
al enfrentamiento, mitigación y adaptación.
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[1] Licenciada en
Estudios Socioculturales, docente investigadora de la Universidad de Cienfuegos
“Carlos Rafael Rodríguez. Cienfuegos. Cuba.