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Morfología y motricidad
humana: un análisis de las articulaciones en la representación escultórica
clásica
Morphology
and human motricity: an analysis of joints in classical sculptural representatio
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Lissis de la Caridad Avalo del Val [1] |
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PhD. Reynier Rodríguez González [2] |
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Teresa Karina Córdova
Tamayo [3] |
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Kelly Deysi Hernández Mite [4] |
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Agustín Garcells Suárez[5] |
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Cita sugerida (APA, séptima edición)
Avalo, L. C, Rodríguez, R., Córdova, T. K., Hernández,
K. D. y Garcells, A. (2025). Morfología y motricidad humana: un análisis de las
articulaciones en la representación escultórica clásica. Revista
Mapa, 12(40),
269 – 291.
RESUMEN
El propósito de este estudio es analizar cómo los principios
morfológicos y la motricidad humana se reflejan en esculturas clásicas,
valorando la precisión y expresividad de las representaciones artísticas. La
metodología consistió en la selección de esculturas paradigmáticas, el examen
visual detallado de posturas y movimientos, y la comparación con la anatomía
funcional, identificando las principales articulaciones implicadas. Los
resultados manifiestan que las esculturas investigadas reproducen con notable
exactitud la disposición de las articulaciones, fundamentalmente en posturas
que sugieren movimiento o equilibrio, como el contrapposto. Se constata una
correspondencia entre la representación artística y los conocimientos
anatómicos actuales, lo que evidencia un entendimiento avanzado del cuerpo
humano por parte de los escultores. En conclusión, el análisis indica que el
arte escultórico clásico no solo perseguía la belleza ideal, sino que
igualmente integraba observaciones precisas sobre la morfología y la
motricidad, favoreciendo a la comprensión del vínculo entre forma, función y
expresión en el cuerpo humano.
Palabras claves: articulación, escultura, morfología, motricidad
ABSTRACT
The purpose of this study is to analyze
how morphological principles and human motricity are reflected in classical
sculptures, assessing the precision and expressiveness of the artistic
representations. The methodology consisted of the selection of paradigmatic
sculptures, the detailed visual examination of postures and movements, and the
comparison with functional anatomy, identifying the main joints involved. The
results show that the sculptures investigated reproduce with remarkable
accuracy the arrangement of the joints, mainly in postures suggesting movement
or balance, such as the contrapposto. There is a correspondence between the
artistic representation and current anatomical knowledge, which is evidence of
an advanced understanding of the human body on the part of the sculptors. In
conclusion, the analysis indicates that classical sculptural art not only
pursued ideal beauty but also integrated precision.
Keywords: articulation, sculpture, morphology, motricity
INTRODUCCIÓN
El arte clásico representó el cuerpo humano a partir de un ideal
de perfección, fusionando estética, anatomía y simbolismo. En Grecia, como
indican J. J. Pollitt (1972;
1990) y J. Boardman (1997; 2016),
el desarrollo de la escultura —desde el hieratismo arcaico (κούροι
y κόραι) hasta el
naturalismo idealizado del período clásico (ej.: Doríforo de Policleto) y el
dinamismo helenístico (ej. Laocoonte)—
manifestaron no solo los progresos técnicos, sino además una honda reflexión
filosófica sobre la armonía, la proporción (κανών)
y la expresión de virtudes cívicas y divinas. Los romanos, si bien herederos de
lo anterior, contribuyeron con su enfoque más realista, fundamentalmente en
retratos y monumentos conmemorativos, donde la individualidad y la hegemonía
política encarnaron la crudeza o idealización según su fin. Tanto en uno como
el otro, el cuerpo humano fue un medio donde se exaltó lo divino, lo heroico y
lo humano, instituyendo cánones que sin duda tuvieron una notable connotación en
todo el arte occidental.
La representación del cuerpo en el arte clásico, como señalan J.
Boardman (1985) y M. M. Lee, Mireille (2015), no
era simplemente mimética, sino una indagación consciente de ideales culturales.
Los griegos, como se indica en Encyclopaedia
Herder (2010),
influido por conceptos como καλοκἀγαθία,[6] crearon figuras
atléticas o heroicas que expresan valores como
el equilibrio (ej. Apoloo de Belvedere) o la πάθος dramático (ej.: Nike de Samotracia). Por su lado Roma, adecua estos modelos con el fin de glorificar a emperadores y
militares, articulando con un realismo
anatómico con propaganda (ej.: Augusto de
Prima Porta).
La καλοκἀγαθία,
no solo apunta hacia una magnificencia ética y estética, sino además a una
manifestación de potencia y habilidad. En la Ilíada, este ideal se
personifica en figuras heroicas como Aquiles, el de los pies ligeros, y
Héctor, el de tremolante casco, cuyas cualidades físicas y bélicas son
inherentes de su nobleza de espíritu. En este escenario, la bondad no es una
simple disposición moral, sino que se expresa en la capacidad de resistir, en
la pericia en combate y en la fuerza física, esto es, en la plenitud de la
persona como cuerpo y carácter en concordia. A esto se debe sumar que
Aristóteles, en especial en Ἠθικὰ
Νικομάχεια,
Μετὰφυσικά
y en Πολιτικα,
determinó un paralelismo entre la τέχνη
(técnica o arte) y la ἀρετή
(virtud), señalando que, así como en la τέχνη
se busca la excelencia a través de la práctica y el dominio, igualmente la ἀρετή se cultiva mediante el
ejercicio sistemático. En tal sentido, la presente investigación retoma esta
idea para indagar cómo la ἀρετή
puede expresarse por medio de la τέχνη,
especialmente en el cultivo del cuerpo y la mente. En la cultura griega, la
formación física no era solo un asunto de estética o hedonismo, sino una
práctica integral centrada en la salud y al equilibrio del ciudadano, donde el
cuidado del cuerpo manifestaba igualmente un compromiso con la virtud y el
equilibrio interior.
Según E. H. Gombrich (1995)
y D. Preziosi (2009)
esta tensión entre idealización y realismo, así como la especialización en el
tratamiento de volúmenes y movimiento, transformaron la escultura clásica en un
referente que trascendió el momento histórico, al punto que fue retomado en el
Renacimiento y el Neoclasicismo. Por ende, su legado persiste no solo en la
concepción moderna de la belleza sino incluso de la dignidad humana.
Como indican P. J. Rasch y R. K. Burke
El estudio morfológico
de las articulaciones en la escultura clásica no solo manifiesta un dominio
excepcional de la anatomía, sino igualmente la capacidad de los artistas para
expresar vida y dinamismo en la piedra o el bronce. Las articulaciones fueron
tratadas con exactitud técnica y sensibilidad estética, posibilitando que figuras
estáticas insinuaron acción o tensión contenida. A modo de ejemplo, el sutil
flexionar de la pierna de carga en el Doríforo de Policleto —con el contrapposto—
produce la ilusión de un paso suspendido, en cambio los tendones marcados en el
Laocoonte resaltan su agonía. Tales
peculiaridades indican que los escultores clásicos comprenden las articulaciones como nodos expresivos, hábiles en
revelar desde la gracia de un ὀλυμπιονίκης
hasta el πάθος dramático.
Allende su rol estético,
el tratamiento de las articulaciones en el arte clásico manifiesta no solo
conocimientos anatómicos avanzados sino también una intencionalidad narrativa.
Los autores L. V. Skjaerven; G. Gard y K. Kristoffersen (2004)
exploraron cómo la escultura griega un medio para entender la calidad del
movimiento, centrándose en la estabilidad postural y las dimensiones del
movimiento. En tal sentido, se expone que los escultores griegos antiguos
intentaron expresar varias dimensiones de la existencia humana por medo de su
trabajo, incluidos aspectos relacionados con la calidad del movimiento. Además,
las esculturas griegas, especialmente aquellas en poses dinámicas o que
presentan contrapposto, podrían manifestar el
propósito artístico de encarnar estos elementos biomecánicos del movimiento a partir
de la sutil coordinación de las articulaciones y la postura general de la
figura.
En obras como el Discóbolo
de Mirón, la rotación axial de la articulación intervertebrales (AIV) y
alineación escapulopélvica capturan un instante de
movimiento potencial, provocando al observador a completar la acción
mentalmente. Esto no era arbitrario, dado que emergió de
la observación directa de los ἀθληταί
y los στρατιῶται,
del mismo modo que de estudios teóricos sobre proporción (como el canon de Policleto). Por lo tanto,
asumiendo lo expuesto por N. J. Spivey (1996; 2013), analizar estas elecciones
artísticas ofrecen la posibilidad de descifrar cómo las culturas grecorromanas
concebían el vínculo entre cuerpo, movimiento y espíritu, brindando claves para
comprender su percepción de lo humano como un todo armónico y en constante
cambio.
El análisis morfológico de las articulaciones en la escultura
clásica representa una brecha crítica en la historiografía del arte, donde
prevalecen análisis estilísticos o iconográficos, pero se carece de
aproximaciones interdisciplinares que integren anatomía, biomecánica y teoría
artística (J. Elkins, 2023). Si bien se
ha reconocido la especialización técnica de los artistas griegos y romanos en
la representación del cuerpo humano, pocos estudios han explorado
sistemáticamente cómo las articulaciones —como componentes estructurales y
expresivos— fueron dintelares para expresar movimiento, equilibrio o tensión
emocional. Por otro lado, existen estudios biomecánicos de las esculturas
griegas, pero se prescinde de análisis estéticos (Bourantanis, Nomikos, & Wang, 2024), de manera que no se
realiza un análisis interdisciplinario.
Por ende, se busca llenar ese vacío, planteando que el análisis
detallado de las articulaciones Glenohumeral (AGH), Humerocubital
(AHC), Radiocarpiana (ARC), Coxofemoral (ACX), Femororrotuliana
(AFR), Talocrural (AT), Intervertebrales (AIV),
Cigapofisarias (ACF), Atlantooccipital
(AAO), Metacarpofalángicas (MCF)[7] y otras en
esculturas seleccionadas puede revelar no sólo
puntualidades anatómicas, sino igualmente intenciones conceptuales. En
este sentido, cabe preguntarse: ¿cómo tránsito el proceso artístico del conocimiento empírico del cuerpo
a formas idealizadas del mismo? ¿Qué
concepciones estéticas condicionaron su tratamiento? Cuando se conecta la
historia del arte con las ciencias biomédicas, se puede brindar una visión
innovadora para comprender la escultura clásica como un diálogo entre arte y
ciencia.
La presente
investigación abordará la siguiente pregunta fundamental: ¿de qué forma el análisis morfológico de las articulaciones en
esculturas clásicas selectas enriquecen el entendimiento sobre la
representación tradicional del movimiento y la anatomía, teniendo en cuenta por
igual su base técnica como su perspectiva simbólica? Se asume como punto de
partida la hipótesis de que las articulaciones funcionaron como puntos narrativos fundamentales, donde confluyen
observación anatómica, idealización estética y retórica visual. El problema se
desglosa en tres ejes articulados en la interrogante siguiente: ¿En qué grado el análisis anatómico-biomecánico de las
articulaciones en esculturas grecorromanas, aplicado a través de una
metodología interdisciplinar, posibilita reevaluar críticamente los ideales de
perfección corporal en el arte clásico, superando la convencional desconexión
entre estudios estéticos y científicos, y develando si tales representaciones
responden a principios empíricos funcionales o a construcciones culturales
idealizadas? Al desentrañar estos cuestionamientos, la investigación pretende establecer
un marco analítico transferible a otras etapas y estilos artísticos. Las tres
interrogantes investigativas que guiarán el análisis son: ¿Cómo representa cada
escultura el movimiento o la potencialidad del movimiento por medio de la
morfología articular?, ¿Qué ideal de anatomía se expresa en la representación
de las articulaciones en cada etapa artística? Y ¿qué técnicas escultóricas
concretas permitieron la creación de estas representaciones específicas de las
articulaciones y el movimiento?
Esta investigación expresa un desarrollo significativo en el
estudio de la escultura clásica al plantear un enfoque interdisciplinario que
articule la historia del arte, la anatomía y la biomecánica teórica. Al
orientarse en el análisis morfológico de las articulaciones —aspectos
tradicionalmente subestimados en los estudios estilísticos e iconográficos—,
este estudio no solo ahonda en el entendimiento técnico de los artistas
grecolatinos, sino que igualmente manifiesta cómo la representación del cuerpo
humano estuvo conectada a ideales estéticos, conocimientos anatómicos y
narrativas culturales. Por lo tanto, la articulación dejó de abordarse como un
simple detalle anatómico, sino como un elemento expresivo clave que media entre
realismo e idealización, estática y movimiento, forma y significado.
Este estudio investigativo aporta al enriquecimiento de las
discusiones actuales sobre la recepción del arte clásico, demostrando que su perfección anatómica no fue un logro
puramente intuitivo, sino la consecuencia de una observación sistemática y una
meditación artística profunda. El establecimiento de un marco metodológico para
el análisis articular brinda un instrumento aplicable a otros períodos y
culturas, abriendo nuevos itinerarios indagatorios para investigar la
representación del cuerpo en el arte antiguo y su influencia en etapas posteriores. Definitivamente, esta investigación recalca la relevancia
de enfocar la escultura clásica desde una visión holística, donde la precisión
anatómica y el τέλος
creativo se comprende como dos alas de un mismo pájaro: la exploración clásica
de armonía entre lo humano y lo divino.
MATERIALES Y MÉTODOS
La presente investigación –un
enfoque interdisciplinario que integra historia del arte, anatomía y
biomecánica teórica– analizará la
representación de las articulaciones y su potencial de movimiento en una varias
de esculturas grecorromanas seleccionadas. Esta investigación se desarrollará
sobre la base del análisis individualizado de cinco esculturas referenciales: el Discóbolo de Mirón, el Púgil en reposo, Los Luchadores, la escultura del Artemision (reconocida usualmente
como Zeus o Poseidón) y las obras de Policleto de Argos (Doríforo
y Diadúmeno). Para cada una, se implementará una
metodología concreta, adaptada al contexto técnico, histórico y formal de la
obra escultórica, definiendo puntualmente la población de análisis según la
disponibilidad de datos, el estado de conservación y la accesibilidad
documental o tridimensional de las esculturas.
El análisis se centralizará en la morfología escultórica de las
articulaciones como aspectos esenciales en la expresión del movimiento, la
tensión y el reposo. Las esculturas elegidas forman parte de un marco
cronológico que abarca desde el período clásico griego (siglo V a.C.) hasta el helenismo
(siglo II a.C.), hitos en los que la representación anatómica del cuerpo humano
logró una considerable sofisticación técnica y simbólica. Geográficamente, las
obras proceden de algunos de los connotados núcleos de irradiación cultural del
mundo grecorromano, como Argos, Delfos, Olimpia y el Mediterráneo oriental. Se
descartaron de la investigación aquellas esculturas fragmentarias o de
atribución dudosa, otorgando primacía a piezas completas o reconstruidas
críticamente, que posibilitan una observación integral anotómica y de las
relaciones articulares.
Tabla 1
Criterios y sus detalles
para la selección de las esculturas
|
Criterios |
Detalles |
|
Connotación histórica |
Las esculturas fueron
documentadas por fuentes antiguas y redescubiertas en escenarios
arqueológicos significativos. |
|
Heterogeneidad
morfológica |
Las esculturas abarcan
varias formas de movimiento y estados corporales, expresando la variedad en
la representación corporal. |
|
Disposición de datos |
Hay suficiente
información no solo técnica sino también académica que propicie el análisis
comparativo de las esculturas. |
|
Función de las
articulaciones |
Las articulaciones se
desempeñan como claves anatómico-expresivas, integrando no solo los
cuerpos representados, sino además los discursos culturales sobre el impulso
cinético del organismo, la armonía y la estética en el mundo clásico. |
Elaboración: propia
Las esculturas fueron elegidas por su relevancia
histórica, expresividad formal y variedad morfológica. El Discóbolo de Mirón expresa sintéticamente el dinamismo clásico,
donde la torsión axial de las articulaciones intervertebrales y cigapofisarias permiten el arqueamiento que la escultura
representa; así como la disposición cruzada tanto de la región escapular como
coxofemoral permiten colegir un momento fugaz de máxima tensión. El Púgil en reposo, por el contrario,
brinda una lectura introspectiva de una figura desfalleciente, con una atención
preeminente en las articulaciones radiocarpiana (ARC), metacarpofalángicas (MCF) y atlantooccipital (AAO), en una estructura anotómica cargada de
exteriorización del sentimiento. Los
Luchadores presentan un estudio minucioso de la imbricación corpórea en
pleno combate de los παλαισταί,
recalcando la interacción biomecánica de brazos, piernas y troncos. La
escultura del Artemision
despliega una concepción espacial del equilibrio, con un aumento del ángulo
articular que desafía la gravedad. Por otro lado, las obras de Policleto (Doríforo y Diadúmeno) manifiestan
el arquetipo de simetría y proporción matemática a través del análisis estricto
de la postura contrapposta, donde las
articulaciones se estructuran al ritmo visual de la estructura corporal.
Respecto al método empleado para el análisis de las esculturas clásicas
mencionadas se realizó bajo un enfoque integral (cfr. Tabla 2).
Tabla 2
Método y acciones
realizas en el análisis de la escultura objeto de estudio
|
Escultura |
Método |
Acciones |
|
Discóbolo de Mirón |
Análisis teórico
morfológico y biomecánico combinado con el iconográfico, complementado por la
comparación con representaciones contemporáneas y estudios biomecánicos. |
·
Revisión bibliográfica para
contestación histórica. ·
Modelado tridimensional para el
análisis detallado de las esculturas. ·
Análisis de ángulos articulares
para valorar la postura y movilidad representada. ·
Análisis de líneas de fuerza
visuales y planos para comprender la composición y dinámica. ·
Valoración de la simetría y
distribución del peso en las figuras. ·
Análisis vectorial y visual para
examinar postura, expresión corporal y signos anatómicos. ·
Cotejo de puntos de tensión,
apoyos físicos y elementos compositivos. ·
Comparación con otras
representaciones escultóricas y cánones clásicos. |
|
Púgil en reposo |
||
|
Los Luchadores |
||
|
Escultura del Artemision |
||
|
Doríforo y Diadúmeno) |
Elaboración: propia
La población de estudio del colectivo de esculturas analizadas
abarca tanto las obras originales como sus copias conocidas, junto con la
literatura académica y los estudios científicos actuales que permiten
contextualizar y abordar en el análisis formal, anatómico y simbólico. En el
análisis de las esculturas objeto de análisis, se integran varios enfoques que
incluyen las copias romanas conservadas, la bibliografía especializada sobre
arte clásico y helenístico, e investigaciones sobre biomecánica, anatomía y
proporción clásica. Cada caso se orientará hacia elementos concretos de la
anatomía y el movimiento, como la biomecánica del lanzamiento de disco en el Discóbolo,
la tensión articular y muscular en el Púgil en inacción, el examen de los
puntos de sujeción y el equilibrio en Los Luchadores, y el análisis del
equilibrio dinámico por medio de las articulaciones y la postura en el Artemision. En las esculturas de Policleto, como el Doríforo y el Diadúmeno, se
ahonda en la medición proporcional, la curvatura vertebral y las articulaciones
clave del contrapposto, destacando la armonía
y el ideal físico en la representación del ser humano. Este enfoque
multidisciplinario permitirá un entendimiento más preciso de los fundamentos
estéticos y anatómicos que inspiraron las esculturas clásicas y su vínculo con
los cánones de belleza antiguos.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En lo adelante se presenta de forma comparativa una síntesis de
los fundamentales hallazgos de los análisis morfológicos de cinco esculturas clásicas
grecorromanas, con particular detenimiento a las articulaciones corporales
representadas. Esta sistematización posibilita observar de modo clara las
recurrencias y singularidades en la representación del cuerpo en relación con
el movimiento, la postura y la expresión. Esta representación tabular es un
instrumento clave para interpretar los enfoques técnicos y simbólicos asumidos
por los escultores, evitando la duplicación de datos, permitiendo no solo el
establecimiento de conexiones entre los hallazgos individuales y patrones más
amplios del arte clásico, sino incluso abriendo así vías para postreras
investigaciones sobre el vínculo entre arte, anatomía y biomecánica en
contextos históricos distintos (cfr. Tabla 3).
Tabla 3
Articulaciones representadas en esculturas de la
Antigüedad Clásica
|
Escultura |
AGH |
AHC |
ARC |
ACX |
AFR |
AT |
AIV |
ACF |
AAO |
MCF |
Otros elementos relevantes |
|
Discóbolo |
Si |
Si |
Si |
Si |
Si |
Si |
Si |
Si |
No |
No |
Grupos musculares, proporciones corporales |
|
Púgil |
Si |
No |
Si |
No |
No |
No |
Si |
Si |
Si |
Si |
Músculos faciales, postura de agotamiento |
|
Luchadores |
Si |
Si |
Si |
No |
Si |
No |
Si |
Si |
No |
Si |
Tensión en puntos de contacto |
|
Artemision |
Si |
Si |
Si |
No |
No |
No |
No |
SI |
Si |
No |
Dirección de la Perspectiva visual, pierna de apoyo |
|
Doríforo / Diadúmeno |
Si |
No |
No |
Si |
Si |
Si |
Si |
Si |
Si |
Si |
Curvaturas del anillo pélvico, contrapposto |
Elaboración: propia
Los resultados del
estudio analítico-comparativo de las esculturas clásicas grecorromanas,
manifiesta en sintonía con los hallazgos J. J. Pollitt (1972),
R. Neer (2010) y G. M. Muskett
(2012), un trato específico de las
articulaciones, regido tanto por la naturaleza del
movimiento representado como por la intención artística y el símbolo que
contiene cada obra. Tal como se aprecia en la Tabla
3, el conjunto de las piezas examinadas concuerda en asignar una importancia
singular a la AGH, lo que enfatiza su función
esencial como centro de dinamismo corporal. Esta cualidad se patentiza con
marcado énfasis en esculturas que figuran acciones físicas intensas, como El Discóbolo y Los Luchadores, donde la torsión y tensión de las articulaciones
superiores captan el momento del esfuerzo máximo atlético.
Desde otra perspectiva,
cuando se observa la representación en obras de figuras divinas o heroicas,
ejemplo, el Artemision
y el Doríforo,
las articulaciones –especialmente la AGH y la ACX– muestran un tratamiento más
lineal, equilibrando precisión anatómica con idealización estética. Dicho
contraste revela cómo los artistas clásicos ajustaban el detalle articular
conforme al escenario de la narración: en el decurso de las escenas atléticas
anteponen el realismo biomecánico, las figuras divinas apuntaban hacia una
anatomía sublimada, en que las articulaciones tenían la función tanto para
proponer un movimiento viable como para mostrar valores simbólicos de armonía y
exquisitez. La firme atención a la AGH en
las obras examinadas reafirma su posición como componente articulador esencial
en la gramática visual del cuerpo clásico.
El estudio refleja que
la AHC tiene un lugar relevante en
algunas de las esculturas analizadas, manifestando su validez en la
representación de acciones dinámicas. Su tratamiento minucioso en gestos como
lanzar (en el Artemision),
sujetar (en Los Luchadores) o golpear
(en el Púgil en reposo) enfatiza un
núcleo anatómico exacto de su mecánica cinética, al igual que su facilidad para
mostrar fuerza y dirección en el movimiento. Dicha repetición permite inferir
que los artistas clásicos reconocieron la AHC como un punto clave para enunciar acciones físicas
concretas y narrativas corporales determinadas.
A diferencia de,
articulaciones como la ACX y la ATL alcanzan mayor excelencia en
composiciones que resaltan la permanencia estructural y el equilibrio de la
composición. En el Doríforo
de Policleto, en el caso de, el cuidadoso estudio de la ACX –por medio del contrapposto– y la fina articulación de la ATL
muestran una razón fundamental de la disposición de las leyes de la gravedad y
del peso corporal. Dichas opciones artísticas van más allá de responder a una
ventaja por el realismo anatómico, conjuntamente manifiestan la indagación clásica
de armonía visual, en la que articulaciones inferiores operan como elementos
estructurales que sustentan y nivelan toda la composición escultórica.
El Púgil en reposo compone una excepción característica que se
encuentra del canon escultórico clásico al desplazar el rumbo desde la
idealización heroica hacia una figuración llena de realismo psicológico y
agotamiento físico (J. J. Pollitt, 1986).
A distinción de otras obras examinadas, esta pieza helenística concentra su
interés en las articulaciones de las manos –con sus nudillos hinchados y
vendajes desgastados– y en la curvatura tensionada de la AIV,
elementos que trascienden su función solamente anatómica para transformarse en
un eficaz material narrativo. En este punto las articulaciones no solo exponen
un dominio técnico de la biomecánica, también actúan como signos perceptibles
del desgaste corporal, divulgando un notable efecto de esfuerzo acumulado y
vulnerabilidad del individuo.
Este procedimiento
único de las articulaciones en el Púgil
introduce una dimensión precisa inédita en el arte clásico, en el que la
morfología articular acontecer del lenguaje emocional. En la torsión de la AIV
y la posición contraída de los dedos no alegan a un ideal de belleza atlética,
más bien documentan literalmente el precio físico del combate. La misma obra
marca así un hito en la evolución de la representación corporal en la
antigüedad, al exponer cómo el estudio detallista de las articulaciones puede
trascender lo claramente formal para transformarse en un instrumento de
concienzuda introspección psicológica y realismo social, previendo enfoques que
solo retornaría siglos después en el arte moderno.
El Artemision muestra una elaborada
percepción de las articulaciones como elementos demostrativos, especialmente
indudable en su tratamiento de la Región Cervical (RC) y
la mirada. La torsión específica de la articulación cervical, mezclada con la
dirección de la cabeza, va más allá de demostrar un conocimiento anatómico
desarrollado, también funciona como un dispositivo compositivo fundamental para
conducir la impresión del público. Los resultados obtenidos sobre esta esmerada
disposición que convierte la obra escultural en un instante interpretativo
detenido concuerdan con los del renombrados estudiosos de la escultura griega
como A. Furtwängler (1895),
J. Boardman (1995), y R. M. Kousser (2017);
en la que en este ejemplo concreto se puede percibir como el empleo concreto de
la tensión muscular de la RC y de la orientación de la mirada se muestran como vectores que rigen la
atención hacia el gesto dramático del brazo extendido, apuntando una acción en
movimiento más allá del momento presentado.
El enfoque ratifica la
hipótesis central de que los artistas clásicos concebían las articulaciones
como sistemas polisémicos, donde confluyen precisión técnica y significado
simbólico. En el Artemision,
la Articulación cervical (ACV) trasciende su función biomecánica para
convertirse en un elemento retórico-visual, idóneo de articular (literal y
metafóricamente) el relato implícito de la obra. La posición de la RC y la mirada no solo reflejan las leyes de la anatomía
funcional, más bien instauran un diálogo espacial con el público, manifestando
cómo el arte clásico manejaba el cuerpo humano como un sistema de comunicación
visual complejo, donde los elementos de la articulación favorecen tanto a la
verosimilitud física como a la eficacia dramática de la obra.
Los resultados de la
investigación, como se aprecia en J. Boardman
(1985), indican que el tratamiento de las
articulaciones en la escultura clásica sigue a una compleja negociación entre
tres dimensiones principales que emergen como una tríada compositiva: la
intencionalidad narrativa, la estilización formal y la exactitud anatómica
(cfr. Figura 1).
Figura 1
Tríada compositiva
Intencionalidad narrativa Estilización formal Exactitud anatómica
Elaboración: propia
Esta tríada compositiva
no se muestra de forma uniforme, sino que se transforma elocuentemente
partiendo del período histórico, la función de cada obra, y el contexto
temático. El Discóbolo, anticipa la
cinética articular para detener un instante de acción atlética, mientras que el
Doríforo
sublima las articulaciones en función de un ideal de proporción matemática,
probando cómo un mismo elemento morfológico podía valer a disímiles propósitos
artísticos.
La variedad de enfoques
articulares compone un testimonio material de la sofisticación técnica y
conceptual del arte grecorromano. En primer lugar, como expresa M. M. Lee (2015), revela un conocimiento empírico
del cuerpo humano producto de la observación directa (especialmente en
contextos atléticos y militares) y, en segundo lugar, como indica D.
Chen y C. Yang (2023) se aprecia cómo estos hallazgos
anatómicos fueron sistemáticamente trascendidos para utilizar a proyectos
estéticos y culturales más extensos. La articulación clásica, finalmente,
surge, así como un microcosmos donde confluyen ideología, arte y ciencia – un
espacio liminal entre la verdad física y la verdad artística que concreta lo
más distintivo del legado clásico en la representación corporal.
De
forma tabular se presentó una síntesis estructurada
de los descubrimientos investigativos, que articula sistemáticamente dos
dimensiones clave: los ideales anatómicos por etapa artística y las técnicas
escultóricas usadas en la representación de las articulaciones. No solo
resume los patrones identificados en las cinco
esculturas analizadas, sino que manifiesta en sintonía con los estudios de O. Palagia (2006) cómo
el desarrollo técnico permitió materializar varias concepciones del cuerpo
humano por medio del tratamiento articular (cfr. Tabla 4).
Tabla 4
Comparación escultórica
de los ideales anatómicos y las técnicas escultóricas
|
Período/Obra |
Ideal anatómico preponderante |
Técnicas escultóricas cardinal |
Ejemplo articular modélico |
|
Clásico temprano (Doríforo, s. V a. de J. C.) |
Harmonía matemática (Canon de proporciones) |
Tallado en mármol con
soportes ocultos; utilización del contrapposto |
ACX en equilibrio
dinámico |
|
Clásico maduro (Discóbolo,
s. V a. de J. C.) |
Naturalismo idealizado
(Movimiento potencial) |
Bronce original (fundición
a la cera perdida); Torsión axial |
AGH - ACX en torsión cinética |
|
Helenístico (Púgil,
s. IV-III a. de J. C.) |
Realismo expresivo (Cuerpo como testimonio físico) |
Aleación de bronce con
incrustaciones; struts estructurales |
Manos con nudillos hiperrealistas |
|
Transición (Artemision, s. V a. de J. C.) |
Síntesis divino-humana
(Dinamismo sobrenatural) |
Bronce con vaciado
hueco; equilibrio en un punto |
RC como eje de
dirección visual |
|
Tardío (Luchadores,
s. III a. de J. C.) |
Dramatismo biomecánico
(Interacción corporal) |
Conjunto escultórico
en mármol; puntos de apoyo varios |
Entrelazamiento de
extremidades |
Elaboración: propia
Los datos mostrados en la anterior tabla tienen una función
analítica importante al brindar una perspectiva comparativa que identifica tres
niveles de interpretación fundamentales: el enlace histórico, las innovaciones
materiales y los patrones transversales (Figura 2).
Figura 2
Niveles de interpretación fundamentales
Enlace histórico Patrones
transversales Innovaciones materiales
Primeramente, instaura un enlace histórico al exponer la evolución estilística desde la
abstracción geométrica y la idealización proporcional del clasicismo temprano,
tal cual exponen los estudios de J. Boardman (1985; 1995) —como se observa en el Doríforo— hasta el fisicismo
emocional y dramático del helenismo, ejemplificado en el Púgil en
reposo, patentando así cómo cada ideal anatómico se tradujo en soluciones
técnicas definidas. Seguidamente, tiene de base las innovaciones materiales al
publicar que el dominio de la fundición en bronce —presente en esculturas como
el Discóbolo o el Artemision— accedió
una mayor audacia formal en la demostración de las articulaciones, aumentando
el rango expresivo del movimiento de modo que no era viable en mármol (O. Palagia, 2006). Por último, deja ver
patrones transversales característicos, como el uso demandante de la AGH
como ejes cinéticos en
cuatro de las cinco esculturas examinadas, lo que apunta a una lógica práctica
compartida en el tratamiento de las articulaciones más allá de los desacuerdos
cronológicos o estilísticos.
Esta estructuración, coincidente con los hallazgos de V. Mitrousias; K. Baxevanidou y A. Zibis (2020), donde
se explora la relación única entre el arte y la anatomía, proponiendo el empleo
del arte en la enseñanza de la anatomía de superficie, dado que los estudiantes
consideraran su uso como un enfoque interesante. Además, los resultados de la
presente investigación no
sólo advierten redundancias con los análisis previos, en concordancia con los descubrimientos
pesquisitivos de O. Palagia (2006),
sino que instituye un marco comparativo meritorio para estudios futuros
encauzados a investigar la relación entre los avances técnicos —como el uso de
aleaciones broncíneas— y la mayor autonomía expresiva en la representación de
las articulaciones. También, consciente explorar cómo los ideales anatómicos,
concuerda con los resultados de C. C. Mattusch (1996) y
N. Sevilla Sadeh (2022), en especial
desde la χαλοχαγαθία
clásica hasta el πάθος
helenístico, se traducen en morfologías articulares definidas que destellan
concepciones culturales del cuerpo. Posteriormente, esta base brinda la
posibilidad de delinear paralelos con representaciones corporales en otros
contextos históricos o culturales, enalteciendo así el análisis comparativo
interdisciplinar. Por consiguiente, la tabla opera, así como interfaz visual
entre los datos empíricos y sus interpretaciones teóricas, señalando que el
estudio de las articulaciones trasciende lo meramente formal para transformarse
en una vía a la cosmovisión clásica del cuerpo humano.
CONCLUSIONES
El análisis comparativo manifestó que cada escultura usa
estrategias diferentes para sugerir movimiento o potencialidad cinética por
medio del tratamiento de las articulaciones. El Discóbolo consigue su dinamismo mediante la torsión extrema de la
AGH y la ACX, en cambio el Doríforo emplea el contrapposto para
sugerir movimiento latente. En el caso del Púgil
en reposo se demuestra que inclusive en estados de supuesta tranquilidad,
la tensión articular (manos, columna) expresa energía contenida. Estas diferenciaciones
son consecuencia no solo de
contrastes temáticos (acción atlética vs. reposo
épico), sino igualmente del desarrollo técnico entre los períodos clásico y
helenístico.
Se tipifican
tres paradigmas anatómicos vinculados a etapas concretas: a) la proporción
matemática y simetría del clasicismo temprano (ej. Doríforo), b) el naturalismo
comunicativo del clasicismo tardío (ej. Artemision), y c) el dramatismo hiperrealista y el
helenismo (ej. Púgil).
Inusitadamente, todas las esculturas – indistintamente de su época –
coparticipan un tratamiento meticuloso de las articulaciones como conexiones
entre perfección formal y verosimilitud funcional, si bien con diferentes
niveles de idealización. Esto insinúa que la articulación funcionaba como un término negociador entre los ideales
culturales griegos (καλοκἀγαθία)
y las percepciones empíricas del cuerpo.
El análisis
técnico demostró que la selección de materiales (bronce vs. mármol) y métodos
(fundición a la cera perdida, tallado directo) reconfigurado sustancialmente las posibilidades de representación articular. Las
esculturas en bronce (como el Artemision) conferían mayor albedrío en posturas dinámicas
por su resistencia estructural, en cambio los mármoles (ej. Doríforo) demandaban soportes que
restringen ciertas configuraciones
articulares. Especialmente significativo fue descubrir cómo soluciones técnicas
concretas – como el empleo de apoyos en el Púgil – funcionaban paralelamente a
fines estructurales y compositivos, articulando soporte físico y narrativa
visual.
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[1]Universidad de Guayaquil, Guayaquil,
Ecuador.
[2]Docente de la Universidad de
Guayaquil, Guayaquil, Ecuador.
[3]Universidad de Guayaquil, Guayaquil,
Ecuador.
[4]Universidad de Guayaquil, Guayaquil,
Ecuador.
[5]Docente de la Universidad de las
Artes de Guayaquil, Guayaquil, Ecuador.
[6] El
concepto griego καλοκἀγαθία,
que une καλός (bello) con ἀγαθός (bueno), permitiendo
analizar esculturas clásicas no solo a partir de su forma estética, sino como
representaciones de un ideal ético y filosófico hondamente arraigado en la
cultura aristocrática griega (Encyclopaedia Herder, 2010). El análisis
concreto de la escultura griega, especialmente en el periodo clásico, las
figuras masculinas jóvenes —como el Doríforo de
Policleto o el Apoxyomenos de Lisipo— no solo
sobresalen por su proporción armónica y su belleza física, sino que
personifican la ἀρετή, la
excelencia integral del hombre. De este modo, al contemplar esculturas que
responden a este ideal, se percibe cómo el arte griego no indaga sobre la mera
imitación de la naturaleza, sino la expresión sensible de un tipo humano
idealizado, donde lo corporal sirve como medio simbólico de una ética superior
y de un enfoque integral de la perfección humana.
[7] Estas siglas, así como las de cualquier término médico
serán empleadas de acuerdo con el Diccionario de siglas médicas y otras abreviaturas,
epónimos y términos médicos relacionados con la codificación de las altas
hospitalarias (2003).