Fecha de presentación: enero,
2020 Fecha de aceptación: febrero, 2020 Fecha de publicación: abril, 2020

La periodización del desarrollo humano desde un
enfoque integral
The periodization
of the human development from a comprehensive focus
MSc. María
del Carmen Aguilera Hidalgo[1]
carmen.aguilera@infomed.sld.cu
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1658-6459
MSc. Ana Maria Portuondo Barbón[2]
pjesus.sofia1999@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9580-4826
Cita sugerida (APA, sexta edición)
Aguilera Hidalgo M. del C & Portuondo Barbón, A. M. (2020). La
periodización del desarrollo humano desde un enfoque integral. Revista Mapa,
2(19), 20-42. Recuperado de http://revistamapa.org/index,php/es
RESUMEN
El artículo aborda un tema de
interés para profesionales de la salud y educadores, que deben acompañar y
guiar el desarrollo de las nuevas generaciones, teniendo en cuenta el potencial
de desarrollo psíquico y evitando los excesos en las demandas que se les hacen
al considerar las limitaciones que el desarrollo morfofuncional
le impone al niño. El objetivo es analizar las características del desarrollo
biológico y psicológico, con sus repercusiones en la vida social del individuo,
evitando en todo momento que los factores de riesgo de las correspondientes
etapas no incidan frenando o alterando dicho desarrollo.
Palabras claves: desarrollo humano, factores
de riesgo en el desarrollo humano, periodización del desarrollo, regularidades
del desarrollo humano.
ABSTRACT
The article approaches a theme of concern
for health-care professionals and educators, that they should accompany and
directing the development of the new generations taking into account the
potential of development and avoiding the excesses in the requests that are
done to them when considering the limitations than development the functional morfo imposes them. The objective is analyzing the
characteristics of the biological and psychological development, with its
repercussions in the social life of the individual, preventing all the times
that the risk factors of the corresponding stages do not affect braking or
altering said development.
Keywords: human develop, periodization of development,
regularities of the human development, risk factors in the human development.
INTRODUCCIÓN
Conocer las características del desarrollo humano es un elemento
importante en la formación de las especialistas que atienden el individuo desde
el punto de vista educativo, clínico y social. Las particularidades de cada
etapa permiten atenerse a los aspectos más desarrolladores en los que se debe
hacer el énfasis para lograr una personalidad sana e integral.
DESARROLLO
El desarrollo humano, entendido como la transformación gradual, ordenada
y continua del ser humano, no solo como organismo, sino como ser consciente y
social, expresado en lo biológico, psicológico y social; es un proceso complejo
que transcurre desde el momento de la concepción hasta la muerte. Implica
cambios progresivos fundamentalmente morfo funcionales (sistema endocrino,
nervioso, etc.) y psíquicos (fenómenos que permiten el reflejo subjetivo de la
realidad objetiva: pensamiento, percepciones, sentimientos), expresados en la
conducta propiamente humana. Estos coexisten y constituyen una unidad, que
caracterizan el desarrollo en los diferentes momentos de la vida (Bermúdez y
Rodríguez, 1996).
Este proceso ocurre en forma de espiral dialéctica, mediante
adquisiciones y desprendimientos continuos, donde el sujeto se niega a sí mismo,
superándose como ser humano, ocurriendo una acumulación de cambios
cuantitativos y cualitativos que llevan a la persona a etapas superiores en su
crecimiento. Este ocurre en un constante enfrentamiento entre todas las aristas
que lo conforman como ser humano y sin las cuales no tuviese esa condición, es
decir, entre lo biológico y lo psicológico, entre lo individual y lo social,
entre lo nuevo y lo viejo (Bermúdez y Rodríguez, 1996).
Los cambios morfofuncionales y psíquicos que
se producen durante el desarrollo ontogenético permiten plantear que existen un
conjunto de características muy específicas en los diferentes momentos del
desarrollo que constituyen regularidades, pero más que regularidades, actúan
como potencialidades que tendrán una manifestación concreta en cada individuo.
Estas tendencias generales no podemos dejar de tenerlas en cuenta en el
desarrollo de la personalidad (Petrovki, 1986):
-
Mientras
más joven es el sujeto, tanto más intensos son sus procesos de desarrollo, y
más posibilidades tiene de ser afectado por los factores de riesgo.
-
En
todo momento, el proceso de desarrollo está influido por factores exógenos
(externos) y endógenos (internos) y su mutua relación que pueden desviar
transitoria o definitivamente el patrón normal de desarrollo.
-
La
plasticidad (tendencia al cambio, a la transformación) y la posibilidad de
compensación de las funciones durante el desarrollo.
-
Es
un proceso irregular. Cada período es propicio para el desarrollo de
determinadas funciones.
-
En
el transcurso del desarrollo existen diferencias entre los individuos, entre
los sexos y entre las diversas estructuras y sus correspondientes funciones.
Las regularidades se han establecido por el
estudio de numerosos indicadores en determinadas poblaciones, lo que ha permitido
la división didáctica convencional del ciclo de vida del hombre en etapas,
períodos y estadios, a la que se denomina periodización del desarrollo humano.
Diversos han sido los esquemas de periodización a partir de variados
criterios (psicológicos, biológicos, sociales); históricamente condicionados y
válidos para poblaciones específicas. En cualquier caso, la periodización del
desarrollo lleva implícita la descripción de las particularidades morfo
funcionales y psíquicas que identifican una edad. Dichas particularidades no se
forman de repente ni son inmutables, al estar condicionadas por la relación
sistémica entre (Bozhovich, 1976):
- la interacción del sujeto con el
medio social a través de la familia, la escuela y los distintos grupos en
general en que se inserta, donde tiene lugar el proceso de comunicación;
- el sistema de actividades que
desarrolla pues cada actividad, aunque incide en el desarrollo del ser humano
como un todo, tiende a favorecer determinados procesos y funciones en cada
etapa. A esta actividad particular en cada etapa se le denomina actividad
rectora del sujeto con el medio social;
- las condiciones biológicas que
posee, a saber: Sistema Nervioso, Sistema Endocrino y la herencia,
- el desarrollo psíquico precedente.
Estas condiciones del desarrollo tienen un
carácter individual, pues cada sujeto interioriza su acción de modo personal y
a su vez lo manifiesta del mismo modo.
Precisamente lo complejo, dialéctico y contradictorio del desarrollo
humano analizado en la ontogénesis con las consiguientes manifestaciones como
organismo y como personalidad, exige que el estudio sea integral.
Las etapas que convencionalmente se utilizarán en el presente artículo,
producto del análisis anterior son las siguientes (Ver Tabla 1):
Tabla 1: “Periodización del desarrollo humano”
|
Etapa |
Período |
Edades |
|
Recién Nacido |
|
0-2 meses |
|
Lactancia |
|
2 meses – 1 año |
|
Infancia |
Infancia Temprana (Niñez temprana |
1-3 años |
|
1ra. Infancia (Preescolar) |
3-6 años |
|
|
2da. Infancia (Edad Escolar) |
H: 6-11 años V: 7-13 años |
|
|
Adolescencia |
Adolescencia |
H: 11-16 años V: 13-18 años |
|
Juventud |
H: 16-20 años V: 18-21 años |
|
|
Adultez |
Adultez temprana (Adulto Joven) |
20/21-30 años |
|
Adultez |
30-50 años |
|
|
Senectud |
Involución |
50 –65 años |
|
Adulto Mayor (Vejez, 3ra edad) |
Más de 65 años |
Fuente: datos de la
investigación
Elaborado por: autoría
propia
Se debe precisar que, el propio efecto de la personalización de las
condicionantes del desarrollo, hacen que esta división por edades no sea
rígida, pues algunos sujetos aceleran o retrasan su entrada a una u otra etapa
a tenor de estas.
El criterio que se prefiere adoptar para esta periodización es el de
actuación contextual concreta, entendida como “la tendencia que expresa el
sujeto a interactuar con los objetos y sujetos que conforman su contexto”
(Bermúdez y Rodríguez, 2001, p.37). Esta actuación integra la actividad
(relación que establece el sujeto con los objetos que le rodean) y la
comunicación (relación que establece éste con las demás personas), pero no se
identifica con ninguna de ellas en particular.
La actuación contextual concreta está condicionada por:
-
la situación social del desarrollo, referida al sistema de actividades
y comunicación del sujeto en el contexto en el que actúa,
-
la situación personal del desarrollo, referida al modo en que el sujeto
interioriza la influencia de su actuación en el medio, determinada a su vez por
su experiencia previa, y
-
la situación natural del desarrollo, referida a las condiciones
biológicas del sujeto.
La actuación contextual se hace concreta producto de la interacción de
estos elementos, lo cual da el toque
personal a la actuación, otra razón para hacer integral el estudio del
sujeto y asumir este criterio de periodización.
¿Cómo se da el tránsito del sujeto de una etapa a otra?
El desarrollo humano no es lineal, al estar condicionado por factores de
muy diversa naturaleza, lo que implica que pueden ocurrir retrocesos,
desviaciones o saltos. Algunos sujetos pueden no transitar por el período
juvenil; otros retrasan la entrada a la adolescencia; otros adelantan la
adultez o pueden coincidir regularidades de dos períodos al mismo tiempo en un
solo sujeto.
En cada período surgen determinadas cualidades psíquicas y físicas, así
como condiciones sociales, que tienen su base en el anterior, pero el sujeto
aun no esta preparado para ellas, así lo viejo ya no
satisface y no está preparado para lo nuevo, se generan contradicciones no
necesariamente conscientes, que constituyen las fuerzas motrices de su desarrollo.
Estas contradicciones se manifiestan entre:
-
las
nuevas necesidades que surgen producto de la actividad que despliega la persona
y las posibilidades que tiene para su satisfacción.
-
Las
crecientes posibilidades físicas y psicológicas del niño y las viejas formas de
interrelación, actividad y comunicación.
-
Las
exigencias crecientes por parte de la sociedad en general, del grupo de
coetáneos en particular y los adultos, y el nivel de desarrollo que posee el
niño.
La solución de las contradicciones señaladas lleva al sujeto a niveles
de desarrollo más elevados. Las necesidades al ser satisfechas eliminan la
contradicción y simultáneamente, aparecen otras necesidades y contradicciones
que mantienen el eterno movimiento y perfección del ser humano.
Cuando no se solucionan adecuadamente, las contradicciones se agudizan y
se manifiestan como crisis, y a los momentos en que transcurren se les denomina
momentos críticos del desarrollo (Ej.
1ra y 2da independencia). Con esto declaramos que las crisis de independencia no
son obligatorias para los sujetos, sino que dependen de la situación del
desarrollo particular.
Las cualidades psíquicas y biológicas, así como las condiciones sociales
en cada período se manifiestan con cierta regularidad y su conjugación
predispone favorablemente para la adquisición de nuevas cualidades. Estos
momentos son denominados períodos
sensitivos del desarrollo de dicha cualidad. Así, por ejemplo, se habla
del período sensitivo del desarrollo del lenguaje entre 1 y 3 años (Venguer, 1982).
Se hará referencia a las características de los períodos previos a la
adultez, a partir de la descripción de las particularidades morfo funcionales, psíquicas y sociales en su relación, así como los factores
de riesgo en cada una.
Etapa: Recién Nacido
El niño, al nacer, trae consigo un conjunto de posibilidades reaccionales preformadas o congénitas que se denominan
reflejos incondicionados (RI) y permiten la adaptación al nuevo ambiente,
algunos de los cuales desaparecen rápidamente (atávicos) y otros se desarrollan
sirviendo de base a la actividad posterior. Estos RI se manifiestan,
fundamentalmente como respuesta a una estimulación de la piel o de las mucosas,
pero las estructuras corticales no están maduras y esto se expresa en el
predominio de la excitación sobre la inhibición (Venguer,
1982).
Cada estimulación, al llegar al cerebro, se irradia ampliamente por la
corteza, por eso cualquier estímulo provoca una reacción no diferenciada y
extraordinariamente extendida.
Principales RI del recién nacido:
1- Reflejos de alimentación.
2- Reflejos de defensa.
3- Reflejo de orientación.
4- Otros reflejos: la tos, el bostezo,
el estornudo, micción, defecación.
La cabeza del recién nacido es más grande que el cuerpo, la cara
redonda, la mandíbula pequeña, el tórax redondeado, abdomen prominente y
extremidades relativamente cortas.
En la misma medida en que el adulto interactúa con el niño y le estimula
los órganos receptores, estimula el desarrollo y maduración del organismo, por
lo que se comienzan a formar los reflejos condicionados (RC), por ejemplo, a
los pocos días de nacido, aparece la respuesta de succión que en sus inicios se
presentaba solo al contacto con los labios, luego ante el contacto con la
mejilla al ser cargado por la persona que lo alimenta habitualmente y luego, al
verla solamente (Liublinskaia, 1981).
Los órganos receptores no han madurado completamente, no están mielinizadas las terminaciones nerviosas, la médula espinal
no está completa, sin embargo, el bebé desde que nace recibe información por
todos los sentidos y tiene intercambios afectivos con su mamá. El desarrollo
posterior de los sistemas sensoriales, sustenta la aceleración de las
posibilidades perceptuales del niño y por tanto su relación con el medio.
Independientemente que el niño usa el grito al nacer por la entrada de
aire en sus pulmones, el llanto es la expresión durante toda la etapa de
disgusto por sensaciones displacenteras como el frío,
el dolor, la humedad del pañal (necesidades biológicas).
A finales de la etapa (45 días de nacido a los 2 meses aproximadamente),
y como criterio divisorio con el lactante, aparece el complejo de
animación o complejo vivificador, que es la reacción emotivo-motora
dirigida al adulto: mueve rápidamente brazos y piernas ante la presencia de
personas conocidas, esta es la primera manifestación de una necesidad social en el niño (necesidad
de comunicarse con el adulto), lo que condiciona el comienzo del desarrollo del
lenguaje y emociones positivas que van más allá del estado de satisfacción que
experimentaba al estar cubiertas sus necesidades biológicas.
Logro fundamental: Complejo de animación.
Factores de riesgo:
Son considerados los traumatismos del parto. Durante este período, el
neonato es muy susceptible a los cambios ambientales, muy débil
inmunológicamente, por lo que es preciso estar pendiente de la higiene, tener
al día las vacunas, garantizar la leche materna para elevar su nivel
inmunológico y recibir el contacto piel con piel como medio de establecer la
comunicación afectiva. Es necesario brindar cariño, y afecto y asistir
regularmente al pediatra (Núñez de Villavicencio, 1991).
El recién nacido se encuentra en una situación de indefensión y total
dependencia, con un sistema biológico vulnerable, pero no se debe confundir la
dependencia con pasividad ni con mera receptividad. Vale aclarar que el recién
nacido también influye activamente sobre la madre y sobre el entorno familiar.
El bebé al principio no se diferencia de la madre o persona que lo
cuida, luego, con los cuidados y en la medida en que se van integrando en él el
soma y la psique, se va diferenciando y la madre se constituye en una
transmisora de experiencias, una fuente de seguridad y una mediadora entre el
niño y el padre y demás figuras familiares.
Si la persona que lo cuida se siente mal, tanto física como
psicológicamente, no debe cargarlo, por lo que se debe mantener el equilibrio
emocional y la alimentación. Está demás explicar la importancia de la lactancia
materna, aspecto que tiene un programa de salud desarrollado con fuerza en todo
el país.
Etapa: Lactancia
El desarrollo de esta etapa es intensivo, pero se da solo si está en
estrecho vínculo con el adulto, por lo que se ha planteado que la actividad
rectora es la comunicación emocional
con el adulto (Petrovski, 1985).
A los 4 ó 5 meses, ya el niño llora ante el
extraño (carácter selectivo), se asusta. En las relaciones sociales se debe
introducir la actividad conjunta, aprovechando la capacidad imitativa del niño
le permite asimilar patrones de conducta en la manipulación con los objetos. A
estos efectos ha de evaluarse la conducta y demostrarse repetidamente las
actividades con los diferentes objetos. Gracias a la estimulación social y la
maduración morfo funcional se comienzan a producir coordinaciones que permiten
al niño coger lo que ve y llevárselo a la boca, produciéndose esquemas dobles
(coordinación óculo manual). La atención aún es momentánea, oscila fácilmente
de un objeto a otro.
En los tres primeros meses el niño no puede valerse por sí solo, sus
movimientos son muy escasos, permanece gran parte del tiempo acostado o en los
brazos de la madre, favoreciendo que se desarrolle en ellos con especial
intensidad reacciones de orientación hacia las personas que lo cuidan, que
garantizan su seguridad básica, y le enseñan los códigos de funcionamiento en
la nueva realidad a la que se incorpora y que percibe dicotómicamente (no
integral), como buena y mala. El adulto lo aleja de los peligros y lo contiene
en determinado territorio, es el encargado de integrarle esa realidad
escindida.
En esta etapa es importante que el lactante se reconozca como una
persona separada de su madre y que conforme un esquema corporal adecuado, el
que se logra por la elaboración de sensaciones relacionadas con los estados de
necesidad y saciedad (hambre, dolor, sueño, entre otras), y las relaciones con
el medio ambiente. La medida en que sus necesidades son satisfechas, y la
cualidad (el grado en que son satisfechos) así como también la rapidez de las
respuestas de sus cuidadores, son un aspecto esencial del sano desarrollo del
bebé (Liublinskaia, 1981).
El niño crece y aumenta de peso rápidamente. El desarrollo motor se
realiza en sentido cefalocaudal y proximodistal.
La fontanela anterior aparece cerrada al palparla a los 4 meses y los dientes
de leche comienzan a los 5 meses aproximadamente. Se va produciendo el
desarrollo osteomuscular que garantiza adquisiciones como el agarre en pinza,
el gateo y los primeros pasos; aparejado a la maduración del Sistema Nervioso,
se completa la médula espinal.
Durante esta etapa y fundamentalmente al final, el desarrollo perceptual
y de la memoria le permiten orientarse en el medio, reconocer objetos para la
formación de los RC, se desarrolla la manipulación con objetos. La orientación
del lactante en el medio consta de una parte realizada mediante movimientos y
acciones externas y otra a través de procesos psíquicos: percepción y
pensamiento en la acción, al prever ya los resultados de sus acciones.
Desde que nace, el niño necesita de la estimulación comunicativa de los
adultos y todos los que le rodean en general, primero permanece callado
mientras el adulto habla, a partir de los tres meses, comienza a emitir sonidos
en forma de gorjeos, cuando ha satisfecho todas sus necesidades orgánicas,
mueve desordenadamente los brazos y las piernas, gira la cabeza y pronuncia
sonidos aislados: a, a, a, u, u, u, e, e, e, a los 4 meses imita con
expresividad los sonidos. Más tarde pronuncia algunas combinaciones de sonidos:
b-e-e-e--. Este juego con sonidos es un ensayo involuntario e inconsciente de
sus fuerzas, basados en la autoimitación y la
imitación de los sonidos del lenguaje escuchados y al 5to mes, comprende por la
entonación ¿Dónde está papá? De
Todas estas adquisiciones y la relación con el medio natural y social,
condicionan la aparición de nuevas necesidades: de nuevas impresiones, nuevos
movimientos y comunicación con el adulto, lo cual entra en contradicción con
las posibilidades reales que tiene para satisfacerlas, y cuya solución llevan
al menor a nuevas adquisiciones que preparan la entrada a una nueva etapa: La
Infancia temprana.
Logros de la etapa (Núñez de Villavicencio, 1991):
Premisas del desarrollo del lenguaje, la
palabra para designar objetos; comienza la marcha erecta; desarrollo de la
acción prensil; desarrollo de las acciones perceptuales.
Factores de riesgo:
Es necesario socializar al niño, para que conozca a personas fuera de su
círculo habitual y no tenga ansiedad ante la separación de sus seres más
allegados, conservar la higiene y mantener su vacunación actualizada.
Garantizar el horario de sueño adecuado y un horario de vida en general
organizado.
Etapa: Infancia
Período: Infancia Temprana
Las nuevas posibilidades naturales del Sistema Nervioso del niño se
manifiestan en el incremento del número de dendritas, de su tamaño y mielinización, lo que facilita una mejor relación con el
medio al captar mayor cantidad de estímulos, favorecido también por el aumento
de fibras de proyección hacia corteza cerebral y de asociación, así como un
aumento en la mielinización. Este desarrollo va
acompañado de un crecimiento paulatino y desproporcional de la cabeza y un
crecimiento estable de la talla y el peso, que, unido al Sistema osteomuscular,
permite el perfeccionamiento de la locomoción al final del primer año de vida (Liublinskaia, 1981). El desarrollo que alcanza el Sistema
Nervioso en general y los Sistemas Sensoriales en particular, le posibilitan un
aprendizaje más profundo, pues son capaces de identificar los sabores, colores
y formas. Ya en el 2do año de vida se perfeccionan los reflejos condicionados,
se continúa formando el segundo sistema de señales, aunque reacciona más al
tono que al significado de la palabra. A los dos años aparecen las primeras
palabras y a los tres, por la comprensión del lenguaje, puede controlar su
conducta.
En el segundo y tercer años de vida se diferencia la actividad de
orientación de la investigativa, ya que la esencia del reflejo de orientación
va más dirigida no a la pregunta ¿qué
es?, sino ¿qué puedo hacer con
esto?, todo gracias al desarrollo de los Sistemas Sensoriales y, muy
específicamente, de la visión espacial, por lo que su actividad objetal va encaminada a las acciones para el conocimiento
del objeto. Algunas de estas acciones llevan al establecimiento de relaciones
entre objetos (acciones de correlación), por ejemplo, ensartar, ensamblar,
tapar; y otras no menos importantes, llevan a la utilización del objeto como un
instrumento (acciones instrumentales), tales como halar el objeto con un
cordel, batear, palear. Estas acciones constituyen la base del desarrollo del
pensamiento manual concreto o en acciones, donde el niño resuelve los problemas
que se le presentan durante su actividad de juego a partir de la manipulación
de los objetos. Un importante rol lo desempeña el adulto al facilitar la
interacción del niño con variados objetos, proponerle sus funciones y estimular
sus usos.
En los tres primeros años el niño muestra una gran capacidad de trabajo
físico que debe ser canalizada en el juego por su significación educativa,
considerando que hay predominio de la excitación y es más fácil excitarlos que
inhibirlos. Por lo mismo, hay predominio de la atención involuntaria, provocada
por objetos llamativos, de colores intensos o novedosos; no puede cambiarse a
gusto, su volumen es limitado y solo a finales del período es posible
concentrarlos con una señal verbal. Es más constante en la actividad dinámica y
en los juegos (Venguer, 1982).
El niño amplía su conocimiento de la realidad a través de nuevas
relaciones que establece con el mundo de los objetos y de las personas mediante
reglas, normas, valores. Se fijan nuevos espacios y límites de contención,
debiendo participar en este proceso, por ejemplo: ordenar sus juguetes en un
lugar apropiado. Debe aprender que, en determinadas situaciones, tiene que ser
excluido según las necesidades de los padres (aceptar que ellos estén solos en
el cuarto, que salgan a divertirse).
El grado de desarrollo general alcanzado condiciona que el menor se
distinga del medio, que tome conciencia de sí, como ente independiente dentro
de dicho medio, es decir, surja la autoconciencia. En este momento surgen
sentimientos de orgullo (cuando el adulto lo felicita), de vergüenza (cuando
sus acciones no se corresponden con lo que espera el adulto), lo que no implica
que controle sus acciones sistemáticamente, pero sí implica el reconocimiento de sí, una de las
premisas fundamentales para la formación de la personalidad en períodos posteriores
del desarrollo. El menor se da cuenta que es una fuente permanente de deseos y
acciones diferentes de la de los adultos, puede realizar acciones por sí mismo,
asimila hábitos sencillos de autoservicio, habla en primera persona (Petrovski, 1985).
Lógicamente, se comienza a manifestar una necesidad de independencia con
relación al adulto, que le permite en ocasiones, bastarse a sí mismo para el
baño, el comer y otras actividades. Esta autonomía no puede condicionar que
haga todo lo que quiere, tiene que adaptarse a la convivencia social y, en
dependencia de la actitud que asuma el adulto y las concesiones que haga, se
puede generar una crisis en las relaciones niño – adulto, denominada crisis de los tres años, o primera crisis de independencia.
Las características fundamentales de esta crisis: negativismo y
obstinación, dirigidas fundamentalmente a los adultos que lo cuidan, que lo
sobreprotegen y no con otros adultos o los coetáneos. Ante este fenómeno se
debe variar la relación, dando el máximo de independencia posible, encaminar
hacia el juego para que cubran las crecientes necesidades para cuya
satisfacción no están preparados aún, evitando que se fijen rasgos negativos de
personalidad.
La crisis es un fenómeno pasajero, pero las nuevas formaciones:
distinguirse a sí mismo del resto, compararse con otros, crean las premisas
para el desarrollo de la personalidad, es por eso que muchos autores coinciden
en plantear que al finalizar el tercer año de vida se comienzan a evidenciar
rasgos de la personalidad (nivel superior de regulación de la actividad
psíquica) del individuo producto de la autoafirmación y la autoconciencia.
El juego adquiere una función importante en este período al canalizar la
necesidad de independencia, expresado en juegos de imitación, hasta el de
imaginación (Venguer, 1982). En la búsqueda de
conocimientos, el niño se interesa por su propio cuerpo. Gran atención muestra
por sus órganos excretores y genitales. Es importante entonces que dominen sus
funciones y diferencien sus sexos.
Las contradicciones entre sus necesidades de independencia y sus
posibilidades de satisfacción, entre otras, condiciona el tránsito hacia una
nueva etapa, la Edad Preescolar o Primera Infancia.
Logros fundamentales:
Control de esfínteres, dominio de la marcha
erecta, desarrollo de la actividad con objetos, desarrollo del lenguaje,
formación del yo.
Factores de riesgo (Núñez de Villavicencio, 1991):
Continuar las medidas de higiene ambiental y personal, cuidar el horario
de sueño y sobre todo garantizar, en las relaciones con los demás, que aprendan
a controlar la conducta, a subordinar motivos, respetar a los demás, así como
es necesario que lo estimulen adecuadamente para el exitoso desarrollo de sus
Sistemas Sensoriales y el Sistema Nervioso Central.
Debe manejarse adecuadamente su necesidad de ingerir menor cantidad de
alimentos para que no se fije la anorexia, lograr el control de los esfínteres
(sobre todo durante el día), sin conductas obsesivas que solo empeoran la
situación.
Evitar hablarles con voz “aniñada” o con vocablos alterados, pues el
desarrollo adecuado en esta etapa es vital para éxito de los procesos psíquicos
en periodos posteriores.
Se recomienda estar atentos pues tienden a aparecer enfermedades
eruptivas y no eruptivas, parasitismo, enfermedades diarreicas y respiratorias
agudas; son propensos a las caídas y los accidentes de forma general.
Período: Edad preescolar o Primera Infancia
En este período el niño tiene cambios
considerables en su desarrollo físico, pues los huesos de la cabeza crecen con
fuerza y el perímetro cefálico, alrededor de los 6 años, alcanza casi el tamaño
que tendrá en la adultez. Pierde las formas redondeadas del cuerpo y tiende al
refinamiento de la figura, su tronco se observa de forma cilíndrica, su
esqueleto se alarga y las curvaturas de la columna quedan bien definidas. Aun no ha concluido la osificación de la mano (Liublinskaia, 1981).
El desarrollo muscular es pobre. Los músculos
mayores se desarrollan primero que los pequeños, surgiendo al final del período
relieves musculares. La velocidad de crecimiento es relativamente lenta en
comparación con los años anteriores. Hay un aumento de peso.
Los Sistemas Sensoriales se van
perfeccionando. El campo visual a los tres años es casi el 75% del de un
adulto; a esta edad es mayor en los varones que en las hembras (Venguer, 1982).
Es típico en el período el desarrollo del
lenguaje, el perfeccionamiento de los procesos nerviosos, se incrementa la
fuerza, la movilidad y el equilibrio. Se establecen con facilidad formas complejas
de reflejos condicionados que aumentan por día. La inhibición de los procesos
nerviosos posee una gran capacidad para resguardar las células nerviosas, en
especial las de la corteza de la sobreexcitación y la fatiga. Los reflejos de
orientación a excitantes simples son más duraderos e intensos que en la edad
posterior (escolar).
La palabra adquiere significado de señal de
señales, ya que el substrato material que lo posibilita ha alcanzado a los 6
años el nivel del adulto. Aún la organización de la actividad voluntaria tiene
dificultad.
Alrededor de los 5 años ya hay armonía en las
posibilidades físicas y psíquicas; fisiológicamente este hecho se fundamenta en
la diversidad y complejidad alcanzada por los reflejos condicionados y otras
formas de aprendizaje, las cuales permanecen durante toda la vida.
Se produce un desarrollo superior de la
corteza cerebral, lo que favorece la adquisición del conocimiento. Los
conceptos que poseen muestran huellas de interpretación global, determinado en
gran parte por los sentimientos y no siempre por su carácter objetivo por lo
que no se debe correr el riesgo de formar en ellos conceptos abstractos. Es
capaz de anticiparse a los resultados de la acción; se apoya en imágenes, su
pensamiento es denominado visual en imágenes. Este pensamiento evoluciona y se
va separando de los objetos concretos y se representa las relaciones objetivas
independientemente de las acciones, los intereses y deseos del niño, este
pensamiento, denominado en esquemas, permite, por ejemplo, encontrar un objeto
en una habitación partiendo de un plano e la misma.
Lo anterior está condicionado por el surgimiento de la función simbólica de la
conciencia, contribuyendo a su vez al desarrollo de la imaginación, sobre todo
de la fantasía.
A los 5 años el niño espera que no se le trate
como a un bebé. Quiere las cosas por sí mismo, por lo que la imitación de los
adultos adquiere gran significación, sobre todo en la creación de hábitos
alimentarios y de salud, canalizándola a través del juego de roles, actividad
que ha sido denominada actividad rectora en esta etapa del desarrollo, y que le
permite asimilar las normas de comportamiento social. Comienzan las opiniones
relacionadas con los demás y consigo mismo como bueno y malo, sentimientos de
amor y ternura, solidaridad y amistad.
Surgen motivos importantes para el resto de su
vida como los cognoscitivos, de relacionarse con otras personas, y la
subordinación de motivos, elemento vital para la jerarquía que ha de orientar
su vida en la etapa adulta. Por eso, es valorado positivamente que se creen
hábitos higiénicos y motivos de salud (sobre todo en los casos de las
enfermedades crónicas desde la infancia como el asma, la diabetes, broncoestasias) y que se les de
la prioridad requerida, para que sepan cuidar de su salud en los períodos
posteriores. La subordinación de motivos evidencia la presencia de la voluntad,
que le permite estar tranquilo un corto periodo de tiempo en una actividad,
escuchar qué se le dice, control muscular y, sobre todo, regular las acciones a
través del habla.
La memoria es frágil y se producen recuerdos
que solo son ilusiones, no pueden hacer un relato fiel de lo vivido y omiten
muchos aspectos importantes.
El desarrollo alcanzado por la movilidad de la
mano le permite al menor dibujar, lo cual debe ser aprovechado al máximo en su
preparación para entrar a la escuela.
En estas edades, los niveles de las hormonas
sexuales en la sangre son similares tanto en hembras como en varones, continua
el interés por su sexo y el otro sexo. Pregunta quién es, qué significa ser
niño o niña (identidad sexual). Además de las relaciones que establece con sus
padres, durante el juego se relaciona con sus compañeros del barrio, del
círculo primero y del aula después, profundizándose el conocimiento de sí y
perfeccionándose el autovalidismo.
Paulatinamente pasan de un juego solitario (en
la mitad de la edad preescolar), en el que cada uno juega por separado sin
interaccionar con sus compañeritos, a un juego reglado en el que se tiene en
cuenta al otro y se respetan las reglas, sin querer imponer las propias. No
obstante, es necesario que se le deje realizar juegos solitarios o estar en
compañía de libros, películas, la televisión en ciertas oportunidades (Petrovski, 1985).
Una de las contradicciones fundamentales es la
manifestada entre la necesidad de independencia, la aspiración a ser como el
adulto y las viejas formas en que los adultos se interrelacionan con ellos
(exceso de tutelaje), contradicción que se resuelve en la medid en que el
adulto cambie su actitud y el niño a través del juego logre la independencia
deseada. De lo que depende su mejor o peor inserción en la vida escolar.
Logros fundamentales:
Aparece la
jerarquía de motivos, comienza a desarrollarse la voluntad, surgen motivos
cognoscitivos, desarrollo del pensamiento en esquemas.
Factores de riesgo (Núñez de Villavicencio, 1991):
Además de continuar los cuidados de la higiene
ambiental y personal, el horario de vida del menor, que aún necesita de
períodos de descanso frecuentes en medio de sus actividades, es importante
considerar que la independencia a la que aspira lo puede llevar a numerosas
situaciones de riesgo por accidentes: manipulación de objetos perfilocortantes, acercamiento a los lugares de peligro en
la casa (tomacorrientes, balcones, ventanas), conducido por los propios
intereses cognoscitivos que manifiesta. Cuidar también la tendencia a salir
solo a la calle, no darles la mano a los adultos, administrarse medicamentos,
se debe garantizar la alimentación y los patrones adecuados de conducta de los
adultos que son imitados por el infante, cuidar la interrelación con otros
niños durante el juego. Las enfermedades respiratorias, gastrointestinales y
virales (varicelas, sarampión), son frecuentes en el período.
CONCLUSIONES
Se ha enfatizado en las
características de los diferentes períodos, resumiendo las tendencias en las
primeras etapas del desarrollo ontogenético y su dialéctica, para que el
profesional que interactúa con las diversas etapas, pueda encaminar su labor,
teniendo en cuenta tanto las regularidades como las potencialidades y haga
exigencias que estén acordes al grupo etario, promoviendo el desarrollo del
sujeto hacia estadios superiores, de forma armónica y con el mínimo de
manifestaciones negativas de crisis.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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